5 de abril 2012 - 00:00

Eva Perón, con una óptica contemporánea

Mónica Lerner (izq.), como la entrevistadora, y Mónica Salvador, como Evita, sostienen una transformadora entrevista en escena.
Mónica Lerner (izq.), como la entrevistadora, y Mónica Salvador, como Evita, sostienen una transformadora entrevista en escena.
En «Yo elegí ser Evita», una periodista con ínfulas de aristócrata consigue entrevistar al «fantasma» de Eva Perón en circunstancias misteriosas. El encuentro tiene lugar en 2002 (cincuentenario de la muerte de Eva) y en él se revelan aspectos poco difundidos de su vida personal. Mónica Salvador, como Evita, y Mónica Lerner, en el papel de entrevistadora, abordan un amplio rango de temas que van desde lo ideológico hasta cuestiones íntimas como la relación, no exenta de claroscuros, entre Eva y Perón. Esta obra de Marta Avellaneda que dirige Daniel Marcove se exhibe de jueves a domingo, a las 21.15 hs. en el Teatro Maipo Kabaret. Dialogamos con sus actrices.

Periodista: La lista de libros, películas y obras sobre Eva Perón parece no tener fin.

Mónica Salvador: Pero ésta se diferencia por su actualidad. Ella en realidad está muerta, en un nivel donde las almas deben aquietarse, y antes de pasar a un tercer estado de no retorno, realiza esta entrevista. En ella recordará algunas cosas y otras no. Lo insólito es que, a través de la periodista se va a enterar de cosas que pasaron después de su muerte. Por ejemplo, que Perón se volvió a casar. Eso la decepciona mucho, pero la escena tiene un toque de humor. En otros pasajes hay un hondo dramatismo. Por ejemplo cuando le informan que fue operada por un médico yanki, algo que Perón le había ocultado porque ella odiaba todo lo que fuera norteamericano.

Mónica Lerner: Hay muchas intrigas y también muchos datos biográficos, por eso digo que es una obra muy pedagógica. ¿Sabía que Eva fue la primera paciente argentina tratada con quimioterapia? Como dice el programa de mano «es la mujer detrás del mito». Al principio mi personaje, el de la periodista, se muestra muy prejuiciosa con ella y la mira desde un lugar de superioridad, pero a medida que la va conociendo se conmueve con su historia. Más allá de las diferencias ideológicas hay cierta orden del afecto que empieza a circular entre ellas. Hasta le diría que al final les cuesta separarse.

P.: ¿Qué temas de actualidad toca la obra?

M.L.: Lo que más se menciona es la realidad social. Eva dice que hoy nadie la juzgaría por ser actriz, porque el mundo de la farándula es el que digita la opinión pública. Y a la vez no puede creer que todo se haya desideologizado tanto y que la gente sólo quiera figurar. «Ya no hay descamisados», le dice la periodista. ¿Cómo? ¿Se acabó la pobreza? No, pobreza sigue habiendo, sólo que ahora no se los llama más descamisados.

M.S.: El reportaje ronda la política porque Eva Perón fue una figura política, pero la esencia de la obra tiene que ver con la Eva mujer. ¿Hasta dónde creyó en Perón? La periodista le hace ver que de algún modo fue defraudada por su gran amor.

P.: ¿Este trabajo cambió la visión que tenían de Eva?

M.L.: Yo sabía poco de ella porque mis inclinaciones políticas me llevaron por otros andariveles. Pero ahora me peleo con mis amigos por defenderla.

M.S.: Yo llegué a la conclusión de que pudo haber sufrido algún tipo de abuso en su infancia; aunque de eso nunca se habla. Soy abogada, trabajo en minoridad, y sobre la base de trabajos que realicé sobre chicos abusados, descubrí que Eva se ajusta a ese perfil. Muchas veces se la acusó de llevar una vida ligera, pero el parámetro que yo hago es que los chicos abusados viven su cuerpo como un objeto para poder sobrellevar su trauma. Utilizan la disociación como herramienta de defensa. Por eso muchas veces terminan llevando una vida sexual muy ligera. Tal vez sea una fantasía mía y no tenga nada que ver con lo que vivió Eva. Pero además relaciono esto con su profunda preocupación por los niños. Recordemos también que su padre nunca la reconoció como hija legítima y a sus hermanos sí.

M.L.: Son datos extraídos de la historia. La obra está muy bien documentada y a la vez da lugar a que cada espectador saque sus conclusiones.

M.S.: Y hay otro dato objetivo: Eva conoce a Perón a los 27 años y muere a los 33. Entonces estamos hablando de sólo 7 años de actividad pública, en los que fue conocida en todo el mundo cuando todavía no había Internet ni miras de la globalización. Fue impresionante lo que logró esta mujer en tan poco tiempo y hoy sigue siendo, sin duda, un fenómeno mundial, más allá de la ideología que se tenga.

P.: Se dijo que Perón siempre estuvo celoso de la extraordinaria popularidad de Eva.

M.L.: Eso es lo que la periodista le hace ver a Eva. Perón no soportaba el protagonismo de ella y si luego acepta a Isabel como compañera de fórmula es porque sabía que ella no le iba a hacer sombra en su presidencia. La obra contempla todos los conceptos ideológicos, no es peronista ni antiperonista, de hecho todos salen contentos de la función.

M.S.: Es un texto muy rico que cautiva a grandes y a chicos, a hombres y mujeres. Pasamos varios videos que nos facilitó la Fundación Eva Perón. ¡Y cómo lloran algunos varones! La gente va entrando de manera hipnótica en la obra, aunque se trate de una situación utópica que nunca existió. Y esto lo digo sin exagerar. Cada noche con la sala casi llena, hay un silencio absoluto. Es como si estuviéramos las dos solas.

Entrevista de Patricia Espinosa

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