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Excelentes, el cantor y su “típica”

Aunque son varios los que han intentado reflotar el formato de orquesta grande en el tango («la típica») en los últimos años, son muy pocos los que pueden sostenerla con regularidad. Es que ya no están los bailes populares que en los años 40 y 50 se adueñaban de los clubes barriales con grupos en vivo; y actualmente, aún con la «explosión» de las milongas -que no sobrepasan las minorías- las grabaciones de tangos por viejos músicos superan ampliamente a los registros actuales.
Lo de volver a la orquesta típica tiene también mucho de moda; e inclusive retomaron esa instrumentación -fila de bandoneones, fila de violines, piano y contrabajo como base y diferentes agregados según los casos- músicos que habían renegado de ella por obsoleta.
A Guillermo Fernández -ex «Guillermito»- le asiste ampliamente el derecho de tener su propia orquesta, que organizó con muchos de los mejores instrumentistas de la actualidad bajo la dirección de Cristian Zárate, porque se ha mantenido fiel a lo tradicional, porque mamó en la última etapa de la masividad del tango, y porque tiene un estilo y un vozarrón perfectamente aptos para este acompañamiento.
Clásicos como «Corrientes y Esmeralda», «El llorón», «Niño bien», «Viejas alegrías», y temas propios, sobre poesías de Luis González, conviven en este álbum que tiene la contundencia de las buenas agrupaciones de la época de oro y la voz de un cantor que sigue estando en la cúspide del tango de hoy.
Ricardo Salton


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