12 de febrero 2009 - 00:00

Expertos revelan cómo se manipula dato de inflación

Ana María Edwin
Ana María Edwin
En octubre de 2008, el INDEC dio a conocer la Actualización Metodológica al IPC-GBA, a pesar de que utiliza ese IPC remozado desde mayo. Se lo presenta como un mero reajuste, pero constituye, de hecho, un nuevo método para el cálculo del índice y los analistas cuestionan que, por no detallarse suficientemente los cambios realizados, es imposible un análisis técnico de la metodología que hoy se emplea y su debate. Con todo, ya en la breve publicación del instituto se advierten algunos puntos oscuros: los propios técnicos del INDEC sospechan que las actuales ponderaciones que forman el indicador no se corresponden con los datos relevados por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2004/2005, que debería servirle de base.
Marcela Almeida
fue coordinadora del IPC nacional y trabajó en la adecuación del índice a la nueva estructura de consumo reflejada por la Encuesta de Gastos de 2004/2005 hasta que fue removida de su puesto, en agosto de 2007. El reajuste se concretó, finalmente, en mayo de 2008; pero, llamativamente, sólo se divulgaron los resultados preliminares del sondeo en el que se apoyó su confección. Con la información disponible no es posible chequear cómo se obtuvieron las ponderaciones que ahora se emplean en el cómputo del indicador.
La especialista evaluó la configuración del nuevo IPC. En primer lugar, cuestionó la adopción del mes de abril de 2008 como base y recordó que la medición anterior tomaba todo un año de referencia (1999). «Es raro que se tome un solo mes de base para construir canastas móviles; debería ser un período representativo que refleje las ponderaciones, pero es un mes cualquiera», consideró.
El economista Víctor Beker, ex director de estadísticas económicas del instituto, destaca que cuando se emplean canastas estacionales para confeccionar un índice de precios se necesita una encuesta mensual que permita ir modificando los ponderadores. Este método, que se aplica en Estados Unidos, se le parece en poco al que estaría usando el INDEC, conducido por Ana María Edwin, que cuenta sólo con la encuesta de gastos hecha en 2004/2005. El nuevo mecanismo no es nada claro: no se expone de dónde surgen las ponderaciones variables que corresponden a cada mes. La encuesta de gastos, por ser anual, no permite conocer cómo varía el consumo de los hogares a lo largo de los meses. Esto sugiere que se trata, simplemente, de una manera de no tomar en cuenta en el índice aquellos productos cuyos precios aumentan más de lo que quisiera el Gobierno.
Además, Almeida subrayó una contradicción explícita en el informe del INDEC sobre la canasta que representa el IPC surgido de la actualización metodológica: en la introducción se reza que el propósito del índice es «dar seguimiento a las variaciones de precios de bienes y servicios adquiridos por la totalidad de la población»; luego, tan sólo dos páginas después, en la explicación de las ponderaciones tomadas, puede leerse: «Los productos seleccionados para la nueva canasta del IPC-GBA base abril 2008 = 100 representan más del 70% del gasto total de la población». Así, no queda claro si se trata de una canasta que excluye los gastos del sector de ingresos más altos o cuáles son los gastos que se excluyen de aquel 70%.
No menos importante es la falta de un empalme entre la serie basada en el anterior IPC y la que surge de aplicar el nuevo método: a partir de mayo de 2008 empezaron a publicar el nuevo índice, que aparece como continuación del antiguo. En realidad, las series no son comparables, ya que el IPC renovado tiene una base mucho menor. Cambios de este tipo requieren un estudio sostenido, de al menos un año, que siga la evolución de ambos índices para discriminar el impacto de la nueva metodología en el resultado obtenido.

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