11 de mayo 2016 - 00:00

Extraordinario retrato de una vida “simple”

Extraordinario retrato de una vida “simple”
John Williams, "Stoner" (Bs. As., Fiordo, 2016, 302 págs.)

Ésta es la historia de un pobre tipo, del tosco hijo de unos campesinos pobrísimos que deja de ordeñar vacas macilentas y alimentar cerdos raquíticos, para a los 19 años ir a estudiar la recién abierta Facultad de Agronomía en la Universidad de Misuri, porque le han dicho que acaso con eso va a poder ayudar a sus padres en la granja. Y en la facultad descubre la literatura, se deslumbra de forma inexplicable, se vuelve adicto, y cambia de idea. Quiere ser profesor de esa asignatura. Y bien se sabe que los padres pobres se esfuerzan porque los hijos tengan el futuro que ellos no tuvieron, cualquiera que éste sea y le aproveche.

Esta historia, que nace en 1881 y muere en 1956 junto al protagonista, cuenta de las desdichadas consecuencias de las decisiones que toma el apocado William Stoner. Una carrera inopinada que por su origen social lo condena a un modesto pasar. Un casamiento apresurado e insensato con una mujer altanera que lo desprecia. La progresiva pérdida de su única hija, manejada por su esposa en su contra, y sobre la que había volcado toda su capacidad de afecto. El postrero encuentro del amor gracias a una atractiva y devota alumna, el escándalo en los claustros, y su indecisión y falta de coraje para tomar por asalto la felicidad (Stoner nunca dejará de ser un pusilánime).

Es una "novela de campus", donde hay feroces envidias con lacerantes ironías y denuncias entre profesores; claustros donde hay trepadores, acomodados, estudiosos y postergados, inútiles que llegan a directivos y los pertinentes sabios no valorados. Pasa en un campus, en una facultad, pero podría transcurrir en cualquier empresa. Stoner se refugia en los libros para no enfrentar las jalonadas amarguras que padece. Esa resignación proviene de "la herencia transmitida por ancestros de largas vidas oscuras, duras y estoicas, y cuya ética común era mostrar a un mundo opresivo rostros inexpresivos, duros y fríos".

Sí, es la vida de un hombre mediocre, aunque no del todo. Una vida simple, pequeña, acotada por sí mismo, un ser irresoluto que considera que la humildad es su destino, que se resuelve en no resolver nada. Es una novela donde no pasa nada, y pasa de todo, y se aprende mucho. Donde la seducción captura al lector desde los detalles, la precisión del lenguaje, la pericia y profundidad con que escarba en los personajes sin que sea evidente. Y es ahí donde se vuelve una obra extraordinaria, nos regala una vida, y uno empieza a ver fragmentos de Stoner en gente que pasa por la calle.

John Williams (1922-1994), periodista, profesor universitario estadounidense, escribió cuatro novelas; con la última, "El hijo de César", ganó el National Book Award en 1973. "Stone", su tercera novela, que ahora aparece en español, fue recuperada en dos ocasiones por distintas editoriales en EE.UU. y finalmente se volvió un libro de culto. Seguramente el lector habitual de ficción al recorrer las páginas de "Stoner" pensará: "Hacía cuánto que no me encontraba con una novela semejante". Y el lector que llega por casualidad, por recomendación de un librero, de un familiar o amigo, le dirá: "Así que esto es la Literatura, ¿tenés otra?".

Máximo Soto

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