Fútbol femenino: un reclamo social justo y un mercado cautivo

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Nuestras futbolistas, como así también sus (cada vez más) seguidores y seguidoras, insisten en las desigualdades que aún atraviesa la disciplina para crecer en equivalencias respecto del fútbol masculino. Los pasos tendientes a su profesionalización son importantes, pero apenas un inicio. El desafío de la dirigencia deportiva es transformar esa profesionalización formal, en una efectiva. Es un reclamo social justo, pero también (y esta última condición apunta a convencer a los detractores miopes del fútbol femenino local) un comprobado generador de valor, en épocas en las que nuestros clubes precisan potenciar fuentes de ingresos adicionales.

El crecimiento del fútbol femenino en aquellos países que se lo tomaron en serio, fue brutal: mejores condiciones físicas y técnicas de las deportistas, un estilo de juego más vistoso, mayores niveles de competencia, y un creciente atractivo comercial; a tal punto que son cada vez más habituales los partidos a estadio lleno, incluso en estadios de gran envergadura, y los ingresos por TV y publicidad son cada vez mayores. El fútbol femenino en el mundo creció a paso firme durante las últimas décadas. La importante Big 4, KPMG, elabora su KPMG Football Benchmark en los que mide periódicamente indicadores relevantes de la industria, incluidos los del fútbol femenino.

La consultora asegura que el fútbol femenino es un activo de gran valor, e invita a los clubes y a las ligas a que sigan invirtiendo en su desarrollo. En Argentina, todavía tenemos un largo camino por recorrer. Creemos que una buena manera de darle visibilidad al deporte en nuestro país es que las mujeres jueguen el mismo día que el fútbol masculino, y en el mismo estadio que estos; de la misma manera que años atrás se hacían los partidos de la División Reserva. Entendemos que esta iniciativa da mayor lugar al fútbol femenino, se aumenta su masa de espectadores, se convence del potencial de este producto a aquellos que aún son escépticos; y se inicia un círculo virtuoso que luego atraiga derechos de televisación, esponsoreo, y un crecimiento continuo y sostenido del fútbol femenino argentino.

(*) Candidato a presidente Club Atlético River Plate@lbelliprincipe

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