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Fayt confirmó su salida de la Corte tras recambio de Gobierno
Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda
El acuerdo de ayer transcurrió con cuestiones apacibles: la confirmación de una sentencia contra María Julia Alsogaray, el rechazo a un pedido del locutor Víctor Hugo Morales en una causa civil, el rechazo a un planteo del diputado Facundo Moyano y el revés para el conjuez Claudio Vázquez (ver nota aparte). Sobre el final de ese itinerario, como siempre ocurre cuando se deben tratar asuntos sensibles, solicitó que los secretarios pasaran al salón contiguo. Luego de una carpeta extrajo el texto con la renuncia. Agradeció al resto de los ministros (fue especialmente efusivo con Juan Carlos Maqueda) y éstos le aseguraron que será ampliamente homenajeado.
Una de esas costumbres es cada 1 de febrero hacer una pequeña celebración por su cumpleaños en su vocalía. Al cierre de la reunión Fayt solía preguntar a sus secretarios si estaban dispuestos a seguir por otro año. El pasado verano, luego que todos respondieron por la afirmativa, les deslizó que era la última vez que les haría esa pregunta. Todavía no había comenzado su contienda con el kirchnerismo duro que aspiraba a su renuncia.
Luego de anunciar la novedad a sus pares, los secretarios volvieron al salón de acuerdos. Fayt firmó su renuncia frente a la plana mayor de la Corte y el depositario de ésta fue el secretario más influyente del esquema actual, Cristián Abritta, hombre a quien Fayt siempre reconoció por su cultura general, un aspecto muy puntual, pero que es vital para la imagen que el ministro tiene de las personas.
Despedida
La salida de Fayt termina por confirmar una agenda moderada de la Corte hacia fin de año. El ministro seguiría la línea de Eugenio Zaffaroni, quien ya en sus últimas semanas se preservaba de cualquier firma rutilante. Ninguno de los asuntos que hoy tiene la Corte para resolver interesan demasiado en su vocalía.
En las últimas semanas Fayt no sólo asistía regularmente a los acuerdos, sino que se había mostrado de un excepcional buen humor. Incluso había retomado su costumbre de regalar libros a aquellos que pasaban por su despacho.
"Tengo el agrado de dirigirme a la señora Presidenta de la República con el objeto de presentar mi renuncia al cargo de Juez de la Corte Suprema de Justicia, con efectos a partir del 11 de diciembre del corriente año", sostiene la misiva que ayer firmó el justice. Un mensaje escueto, sin matiz ni mensaje alguno, propio de quien les da a los hechos el rango de "sagrados" siempre por encima de las palabras.


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