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Final de tono encalmado

Por aquí, el índice mayor alcanzó 2.611 de mínima, con 2.644 en su punto superior, retrocediendo a los 2.629 en el cierre. Evidente falta de mayor empuje cuando le era necesario, aunque permitió retener un porcentual que -sumado a lo previo- lo erigió en el mejor de los mercados. Con 66 aumentos por solamente 13 papeles en baja, la contundencia de la diferencia entre los títulos habló de una expansión por muchas plazas de menor nivel de liquidez, que pudieron marcar avance en sus actuaciones del viernes. Longvie a la cabeza con el 6,7% de aumento, la contracara en IRSA y su rebaje del 4,3% completan el panorama desde el flanco de las cotizaciones. Por el otro, el habitual eslabón débil, el de los negocios, que vienen de arrojar nada más que $ 40 millones de promedio durante noviembre y que cerraron el viernes con la levedad de una cifra de sólo $ 33 millones en órdenes para acciones. Y esto volvió a restar respaldo a la última suba semanal. La semana: una escalera que comenzó con Bovespa y el 5,4%, siguió subiendo con el Dow Jones -y el muy buen 7%- rematando en el saldo del Merval, con utilidad del 8,4%. Mucho más de lo que el contexto podía proveer. La Bolsa, gozando.


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