22 de octubre 2009 - 00:00

Futurismo entretenido y también algo amargo

Bruce Willis en «Identidad sustituta», original película en la tradición del cine de ciencia ficción con mensaje, pero con la acción vertiginosa y los efectos de última generación.
Bruce Willis en «Identidad sustituta», original película en la tradición del cine de ciencia ficción con mensaje, pero con la acción vertiginosa y los efectos de última generación.
«Identidad sustituta» («Sugates», EE.UU., 2009, habl. en inglés). Dir.: J. Mostow. Int.: B. Willis, R. Mitchell, R. Pike, B. Kodjoe, J.F. Ginty, J. Cromwell, V. Rhames. 

En la mejor tradición del cine de ciencia ficción con mensaje al estilo de «La dimension desconocida», pero con la acción vertiginosa y los efectos especiales de última generación propia de una superproducción actual, el director Jonathan Mostow ubica a Bruce Willis en un futuro cercano donde la gente ya no sale más de sus casa, y en cambio vive sus vidas a través de lo que hacen androides clonados a su semejanza. O mejor dicho, a como ellos querrían verse.

El personaje es agente del FBI y tiene que investigar un hecho inusitado: dos personas han sido asesinadas a través de un ataque a sus clones (los «surrogates» del título original) algo que no podría suceder jamás, ya que estos cuerpos artificiales proponen una vida ideal, donde todo puede experimentarse sin riesgo alguno para el usuario, que percibe todo conectado a unos sensores en la tranquilidad de su hogar. La investigación lleva al protagonista -es decir a su clon- a una de las zonas para marginales que se niegan a usar «Surrogates» y sólo aceptan la entrada a seres humanos. La visita culmina con el clon de Bruce Willis aniquilado por estos sucios y feos tipos de carne y hueso -todo en una salvaje escena de superacción increíblemente imaginativa - y con el verdadero investigador sometido a una experiencia casi olvidada: salir personalmente a realizar una pesquisa en el mundo real, para moverse entre los perfectos clones de sus colegas y sospechosos.

«Identidad sustituta» cuenta con una trama inteligente que da lugar a un recurso realmente original: casi cada personaje está desdoblado en dos o más versiones del mismo actor, empezando por Bruce Willis que aparece primero en su versión clonada, elegante y juvenil, hasta que el espectador lo descubre en su versión de carne y hueso, más avejentado y menos atlético. El elenco incluye a dos actores excelentes, como Vhing Ranes que interpreta al barbudo profeta semi rastafari que proclama la revolución de los que creen que hay que vivir la vida en cuerpo y espíritu. James Cronwell es el torturado inventor de la primera -y luego desvirtuada- visión de los «surrogates» originalmente concebidos para completar la vida de gente con discapacidades, no para poblar al mundo de androides y dejar a la gente encerrada viviendo un espejismo.

Basada en una novela gráfica, la película funciona como una especie de versión mejorada, y más amarga, de la endulzada «Minority Report» de Spielberg. Quien quiera verla como un simple entretenimiento de acción futurista no quedará decepcionado, pero quien pueda quedarse pensando en su paralelismo con las taras del mundo virtual actual, la apreciará bastante más.

D.C.

Dejá tu comentario