Las estadísticas hablan de que tras dos jornadas consecutivas en que el índice S&P500 retrocede más del 1,5%, el índice gana en promedio el 1,3% en la jornada siguiente. Esto sirve para darle alguna perspectiva al 0,04% que cedió el S&P500 la última rueda. Si bien el Dow avanzo un 0,22% a 11.796,16 puntos, de todas formas terminó la semana retrocediendo el 2,94%, con lo que achicó la mejora para lo que va del año a un 1,89%, quedando como el único de los cuatro indicadores más populares del mercado que gana algo en lo que va del año (el Nasdaq retrocede el 3,03%, el S&P500 el 3,34% y el Russell 2000 el 8,2%). Es cierto que en las últimas semanas se ha dado algo así como una puja entre las noticias de la economía y las empresas norteamericanas (en general buenas) contra las noticias provenientes de Europa (en general malas, uno de los cambios de las últimas semanas es que al levantarnos lo primero que salimos a mirar es lo que ocurre con las tasas europeas), pero no ha sido esto lo único que ha influido sobre el mercado. Pero más importante que lo que pasó o está ocurriendo es lo que podría pasar, y aquí es donde las cosas no pintan. Por un lado las elecciones españolas y la urgencia para adoptar las medidas que encaminen a la quinta economía europea (es poco probable que el Gobierno saliente se decida a ayudar a los ganadores); por otro los crecientes problemas de Grecia que de seguir así, el próximo día 15 no recibiría o recibiría menos dinero del comprometido por la troika y el FMI; finalmente lo que es el intríngulis más grande de todos y con mayor potencial de repercusión sobre las inversiones norteamericanas: la discusión en el Supercomité del Congreso que hoy debería tener acordados los recortes del gasto que debe anunciar hacia fines de la semana.
Más allá de las noticias puntuales, lo cierto es que el ánimo en el mercado financiero no es el mejor. El problema es que también está lejos de ser de lo peor, o al menos lo suficientemente peor (ver más arriba resultados en lo que va del año) como para pensar que estamos cerca de un mercado alcista o que no puede sobrevenir una baja significativa. Por suerte, en el mercado, todo puede suceder.
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