7 de mayo 2012 - 00:00

Ganó Hollande y proclamó que “la austeridad no es una fatalidad”

Los militantes socialistas y François Hollande, exultantes, fueron la contracara del derrotado Nicolas Sarkozy.
Los militantes socialistas y François Hollande, exultantes, fueron la contracara del derrotado Nicolas Sarkozy.
París - El socialista François Hollande fue consagrado ayer presidente de Francia, al imponerse por estrecho margen sobre el actual mandatario Nicolas Sarkozy. La victoria de Hollande supone un hito no sólo en una Francia en plena crisis, que era presidida por conservadores desde 1995, sino también para una Europa que reformula las bases que la sustentaron durante más de medio siglo.

Hollande, de 57 años, proclamó su victoria y dejó un mensaje claro para sus pares del continente, en especial para la alemana Angela Merkel, quien tenía excelente sintonía con Sarkozy. «¡El cambio comienza ahora!», dijo desde su distrito electoral, Tulle, en el centro de Francia.

«Hoy, responsable del porvenir de nuestro país, mido también que Europa nos mira. Estoy seguro de que en no pocos países europeos se sintió un alivio, una esperanza, la idea de que por fin la austeridad no puede ser una fatalidad», afirmó el presidente electo, cuyo triunfo, con el 51,56% de los votos frente al 48,5% de su rival, según el escrutinio casi total fue algo menor que el prenunciado por las encuestas.

Por su parte, Sarkozy admitió su derrota y llamó a sus seguidores a respetar a quien fue su rival en una encendida campaña que rozó el insulto personal. «François Hollande es presidente de la república y debe ser respetado», dijo ante sus apagados seguidores en París, quienes despedían a su líder, ya que el mandatario saliente había anunciado que abandona la política.

Sarkozy, dueño de una retórica de alto voltaje y estilo algo extravagante, padecía hace dos años niveles discretos de popularidad. Especialmente en el último tramo de la campaña por el balotaje, el presidente saliente exacerbó el discurso xenófobo, tratando de capturar el sufragio que en primera vuelta había optado por Marine Le Pen. En contraste, Hollande había sumado el apoyo del izquierdista radical Jean-Luc Mélenchon y de otros postulantes trotskistas, amén del centrista François Bayrou.

En París y en el distrito de Hollande, Tulle, se registraban anoche caravanas de coches y festejos. En la capital francesa se reunieron decenas de miles de seguidores socialistas en la Plaza de la Bastilla. En el mismo lugar, un símbolo de la Revolución Francesa, celebró en 1981 el centroizquierda el triunfo de François Mitterrand (1981-1995), primer presidente socialista desde la fundación de la Quinta República, en 1958.

Hollande, que en los próximos cinco años dirigirá los destinos de la segunda economía más grande de Europa, defendió en su campaña electoral una Europa menos sometida a ajustes que están siendo draconianos en algunos países. «La política de recortes no puede convertirse en la perdición de Europa», reafirmó anoche junto a su pareja, la periodista Valérie Trierweiler.

A su vez, los bancos y quienes perciben altos ingresos deberán prepararse para enfrentar tiempos más duros, dadas las promesas de Hollande. No obstante, este hombre impregnado por la cultura del Partido Socialista no implica riesgo antimercados, por lo que no se prevé alarma en las próximas ruedas bursátiles.

Angela Merkel telefoneó ya a Hollande para invitarlo a Berlín, según la Cancillería alemana y el director de campaña del presidente electo, Pierre Moscovici. Poco antes, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, había indicado que Alemania trabajará con Hollande «sobre un pacto de crecimiento», abrevando en una nueva retórica.

Más de 45 millones de electores franceses estaban convocados a las urnas. La participación fue del 81,14%. Con la cumbre del G-8 (18 y 19 de mayo) y la de la OTAN (20 y 21 de mayo), Hollande tendrá sus primeras citas internacionales muy poco después de asumir el mandato.

Agencias DPA, Reuters y DPA, y Ámbito Financiero

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