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Gendarmería: canje de helicópteros para sumar poder de vigilancia aérea
• LA PRÓXIMA REUNIÓN DEL G-20 EN ARGENTINA APURA DECISIONES EN SEGURIDAD
Patricia Bullrich aceptó cambio por unidades disponibles ante la demora en recibir los Bell UH-1H convertidos y mejorados en Huey II. Canjes también con el Ejército por otros 5 helicópteros. Burocracia y demora en licitaciones.
cambio. Helicóptero Koala. Gendarmería recibirá tres de estas naves en lugar de dos Huey II
La contratación con el montador de EE.UU. era un requisito de la Orden de Compra y además tenía que ver con el menor costo y la disponibilidad de repuestos de ese tipo de aeronaves en aquel país. Terminada la tarea de conversión a Huey II en Estados Unidos se preveía trasladar los helicópteros a la Argentina para su habilitación por el Ejército Argentino que cuenta con un taller certificado por el fabricante Bell.
Bajo el programa Hornero, supervisado y luego habilitado por Bell, el Comando de Aviación de Ejército ha convertido una veintena de sus máquinas UH-1H en modelos Huey II.
Nada de eso sucedió. Con la asunción de Nilda Garré al frente del ministerio de Seguridad se profundizaron los atrasos.
La entonces ministra notificó a Modena la decisión de modificar las condiciones del contrato, y que el armado de los helicópteros debería realizarse en los talleres del Ejército y no en los Estados Unidos.
El cambio de rumbo unilateral y fuera de contrato se encuadró en el "compre argentino" con mano de obra nacional. Los conjuntos estuvieron 9 meses demorados en la Aduana antes que la Gendarmería pudiera retirarlos para ser ensamblados en talleres del Ejército.
Las tareas se iniciaron pero los técnicos militares sólo podían trabajar en horas extra para no afectar el desarrollo del programa Hornero del propio Ejército.
La conversión de los helicópteros para la Gendarmería se cumplía así en un tramo reducido de la jornada laboral que alargó considerablemente los tiempos de ejecución y se diría puede haber sido un mal negocio para la contratista Modena.
A duras penas se logró finalizar y entregar dos aparatos, el último en 2016, porque hubo una masiva migración de técnicos del Ejército a la policía metropolitana en búsqueda de mejores salarios. El taller de helicópteros del Ejército quedó reducido en su capacidad de reconversión a Huey II e impactó en los últimos dos aparatos de Gendarmería cuyas partes quedaron en contenedores. El empresario Rattazzi dueño de Modena fue blanco de críticas por las demoras y dudas en la entrega. Respondió con una medida singular sino inédita en el mundo empresario. Ofreció una póliza de caución por 16 millones de dólares a título personal para asegurar la entrega de las aeronaves que en rigor dependía de la disponibilidad de la mano de obra estatal porque así lo había dispuesto aquella decisión de Garré. Un privado caucionó dinero para garantizar al Estado que el Estado iba a cumplir.


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