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Gomelsky y el rock: el hombre que sabía demasiado
• EL EXCÉNTRICO MÁNAGER DE LOS ROLLING STONES Y DE OTRAS BANDAS FUE UN INTUITIVO EXCEPCIONAL Y MARCÓ UNA ÉPOCA
Giorgio Gomelsky (izq.) con los jóvenes Yarbirds. El mánager de los Rolling Stones murió la semana pasada en Los Angeles a los 81 años.
Y personajes misteriosos como Giorgio Gomelsky, presunto cineasta, periodista, escritor, mánager, promotor, dueño de night clubs y compositor pero, antes que nada, maravilloso chanta dedicado a convencer a los Rolling Stones de que estiraran 20 minutos su show transformando el estribillo del clásico "Hey Bo Diddley!" en "Hey Crawdaddy!", nombre del antro de su propiedad. Todo bajo la explicación de que así ningún periodista olvidaría el nombre del lugar, el Crawdaddy Club, y luego la nota la escribía él mismo.
Gomelsky, sin embargo, era lo bastante genuino para preocuparse más por enloquecer a sus músicos con el fin de que se atrevieran a experimentar cosas inéditas, ciento por ciento vanguardistas, sin dejar de distraerse a la hora de concretar negocios que lo hubieran hecho rico. Al mismo tiempo, cada tanto explotaba hasta lo inaceptable cualquier demo o grabación en vivo de músicos novatos que, años más tarde, venderían miles de discos. Músicos como Clapton, Rod Stewart y The Soft Machine lo detestaron siempre por tener que aguantar docenas de compilados de demos, shows en vivo o jam sessions por completo inapropiados en relación con sus grandes éxitos posteriores.
El misterioso Gomelsky murió el pasado 13 de enero en el Bronx, y todo indica que inclusive desde el más allá seguirá torturando a sus antiguos pupilos con la reedición de extrañas sesiones y performances en vivo que ya desde hace décadas ni las discográficas oficiales de esos músicos se esfuerzan por detener. Sin exagerar, hay al menos tres o cuatro docenas de compilados de los Yardbirds con Clapton o Jeff Beck, culminando en varios box sets titulados "The Gomelsky Collection".
De una sola sesión de grabación que generó 10 tracks, los miembros de Soft Machine soportaron no menos de 20 discos con diferentes variaciones de lo que ellos pensaban era sólo un demo alentado por Gomelsky. Algunas de las portadas de esos discos ni siquiera incluyen a los músicos que grabaron los temas, sino a miembros de formaciones posteriores del grupo.
Este productor, esencial en la evolución del rock británico antes de reunir, por caso, a Graham Bond con Jack Bruce, o a Ginger Baker con John McLaughlin para que dejaran de hacer jazz y avanzaran hacia el rythmn & blues, y finalmente el rock, fue mucho más que el primer manager informal de los Rolling Stones y el hombre de negocios detrás de los Yardbirds, tal como señalaron los obituarios que repetían que fue él quien le dio a Clapton su apodo "Slowhand".
Gomelsky fundó festivales de jazz en Europa, se ocupó de que existiera un evento dedicado al blues blanco en Inglaterra, -promoviendo el asunto con la contratación de negrísimos bluesmen como Sonny Boy Williamson-, despilfarró su buena fortuna en el sello independiente Marmalade, que entre otras cosas grabó el primer y antológico disco del guitarrista John McLaughlin, "Extrapolation"; creó el excéntrico grupo psicodélico The Blossom Toes, para grabar el soundtrack de la película de Eric Rohmer "La coleccionista"; compuso los temas más "revolucionarios" del rocker francés Johnny Hallyday (incluyendo "La generation perdue", "Promenade dans la forêt du Brabant" o "Absolument Hyde Park" ) y, en un momento maravilloso difundio por toda Europa continental, dos de las bandas mas extrañas y audaces de todos los tiempos.
Bajo la tutela de Gomelsky, el heterogéneo grupo post hippie Gong, liderado por el australiano David Allen, grabó su delirante trilogía de "Radio Gnome Invisible", la mayor cosmogonía surgida de un grupo de rock, algo así como un "Señor de los Anillos" pasado por Peter Capusotto. Pero el toque brillante y personal es que, al mismo tiempo, Gomelsky alentaba a los siniestros druidas mala onda de Magma a grabar discos como "Kohntarkosz", especie de hermética misa negra cantada en un idioma inventado, supuestamente extraterrestre. Y lo mejor es que ante el desafio de marketinear bandas tan ajenas al mundo real, como Gong y Magma, encima opuestas entre si, Gomelsky optó por convertirlas en un extraño doble programa rockero que recorría toda Europa asombrando a hippies incautos a los que la experiencia, a veces, les cambiaba la vida. Lo genial de Gomelsky como productor creativo y manager de ambas bandas era su certeza de que, como polos opuestos entre la luz de Radio Gnome y la oscuridad de Magma, en todos los conciertos siempre se luciría uno solo de los grupos. De manera espontáenea, si Gong daba un concierto brillante, destruía las posibilidades de Magma, y viceversa.
Claro, ese tipo de experimentos sólo podía funcionar a nivles de rock indie. Ya hacia los '90, e inclusive hasta el momento de su muerte, Gomelsky intentó hacer ese tipo de experimentos a menor escala, dejando que cualquier músico se cruzara de improviso con su saña neoyorquina. Muchos músicos y espectadores no dejaron de agradecer la experiencia, ajena al negocio o la industria musical. Hasta cuando logró que los Yardbirds triunfaran tanto en Inglaterra como en los charts estadounidenses, Gomelsky parecía más preocupado por enloquecer a los músicos para que intentaran cosas inéditas, como los cantos gregorianos de "Still I'm Sad" o los solos de guitarra en reversa del impresionante "Shapes Of Things", probablemente el auténtico inicio de la psicodelia en el rock inglés.
Gomelsky fue uno de esos personajes legendarios, bigger than life (más grandes que la vida), capaz de promover a los desconocidos y rasposos Rolling Stones con promociones del estilo "Si traes dos amigos, entras gratis". Entre sus muchas hazañas se puede mencionar componer canciones bajo el seudónimo "Oscar Rasputin", empezar documentales de jazz en CinemaScope pero con equipos de sonido deficientes, o con buenos grabadores pero cámaras defectuosas. Un momento culminante del estilo Gomelsky es el crédito que figura en una edición del ambicioso disco "666" de Aphrodite's Child, la banda de art rock de Vangelis Papathanassiou con el por entonces no tan popular Demis Roussos. En la ficha técnica del álbum doble, se acredita a Gomelsky en su carácter de "pasaba por ahí. Pero no sólo pasó por ahí, sino que además convenció a Vangelis para que le dejara grabarle un par de improvisaciones, que con el tiempo se convirtieron en dos inesperados y exitosos long plays.



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