28 de diciembre 2011 - 00:00

Goods: “Llegar con jazz a los jóvenes”

Richie Goods regresará en enero, al frente de su cuarteto, al tradicional encuentro de jazz de Punta del Este.
Richie Goods regresará en enero, al frente de su cuarteto, al tradicional encuentro de jazz de Punta del Este.
Richie Goods estuvo en el festival de jazz de Punta del Este en 2000, como parte del grupo de Russell Malone, y ahora vuelve para participar de la 16ª edición del ya tradicional encuentro uruguayo. Tocará las noches del 7 y del 8 de enero al frente de un cuarteto que se completará con Helen Sung en piano, Mike Clark en batería y Seamus Blake en saxo tenor. Nacido en Pittsburg, Goods se formó en el bajo eléctrico y en el contrabajo acústico. En Nueva York tocó con Louis Hayes, Mulgrew Miller, Brian McKnight, Whitney Houston y Christina Aguilera. En los últimos años ha sido además bajista de The Headhunters y de la banda de Lenny White. El año pasado publicó su primer disco personal en un estilo de jazz/funk, «Richie Goods & Nuclear Fusion. Live at the Zinc Bar». Dialogamos con él antes de su viaje.

Periodista: ¿Cómo definiría la música que usted hace?

Richie Goods: No suelo pensar mucho en eso, pero diría que trato de que sea a la vez una música profunda y excitante que llegue a audiencias amplias, y muy especialmente a los jóvenes. En mi música hay muchas influencias: gospel, rock, rythm & blues, jazz, hip-hop, etc. Y me gusta incorporar nuevas cosas. Duke Ellington decía que hay dos clases de música, la buena y la mala; y a mí, como a él, me gusta la buena. Sería genial si se acercaran a mi música públicos provenientes de gustos muy diferentes.

P: Es posible escucharlo a usted tanto en el mundo del pop-rock como del jazz.

R.G.: Sí, y con todo me siento muy bien. Quizá podría decir que tengo más libertad y que me puedo expresar mejor cuando toco jazz.

P.: Y en ese mismo sentido, ¿prefiere tocar el bajo eléctrico o el contrabajo de caja?

R.G.: Otra vez, debo decir que amo ambos instrumentos y sería odioso tener que elegir uno u otro. En todo caso, depende más del estilo de música que esté tocando. Cuando dejo de tocar alguno por un tiempo largo, realmente lo extraño. Lo siento, pero no puedo elegir.

P.: ¿Cómo se acumulan experiencias y acompañantes tan variados en su vida?

R.G.: Definitivamente, tocar junto a Mulgrew Miller fue la experiencia más importante de mi carrera. Es una persona encantadora y toqué nueve años en su banda. También tuve una muy buena experiencia con Alicia Keys, en un disco de estudio. Ella sabía lo que quería; a diferencia de lo que ocurre con muchos artistas pop que están a expensas de lo que marca el productor. Eso no sucede con Alicia que es una gran artista. Otro buen momento fue el trabajar con Brian McKnight. Es un tipo muy libre, que a veces llegaba a cambiar los arreglos diez minutos antes de salir a escena. Siempre le decía a la banda: «toquen la música como les guste y tan largo como les suene bien». En general, he tenido suerte y he tenido muy buenas experiencias. Al mismo tiempo, he tenido otras que me han enseñado qué no debo hacer como músico y como líder de un grupo; aunque de ellos prefiero no hablar.

P.: ¿Cuándo siente que hace arte y cuándo es simplemente trabajo?

R.G.: Cuando estoy con una banda, grabando o tocando en vivo, nunca es simplemente un trabajo; siempre hay arte. Independientemente de la situación en la que uno esté, siempre se puede crear música maravillosa. Jamás el público que va a un show quiere ver a músicos «trabajando»; quieren verlos creando y haciendo su música. Por otro lado, aunque se trate de uno en miles de shows de los que yo puedo haber hecho, pequeños o grandes, para el público que va es «la» noche; siempre es una noche especial. Entonces, yo debo tratar que cada noche y cada situación luzcan como especiales.

P: ¿Por qué decidió hacer su primer álbum en vivo, algo que no es tan habitual?

R.G.: Esas «Dos noches en el bar Zinc» fueron la primera vez que todos tocábamos juntos. Pude formar un grupo con el que había soñado por mucho tiempo y que no sabía si podría volver a reunir, de modo que quise grabarlo. Los shows fueron muy buenos. Volví a escucharlos luego y decidí hacer una buena mezcla y editarlo en un disco. Pudimos haber vuelto al estudio para hacerlo más «perfecto», pero la energía era tan increíble que no quise cambiar nada. Preferí conservarlo tal cual era; aún con los errores que pudo haber.

P: ¿En qué está trabajando por estos tiempos?

R.G.: Estoy haciendo un poco mucho por esta época, pero me encanta. Estoy enfocado muy intensamente en mi nuevo disco. Estoy en el proceso de escribir y de grabar demos; y espero tenerlo listo para nuestro próximo verano. Al mismo tiempo, estoy siempre girando con mi banda y, simultáneamente, con Lenny White, con Louis Hayes, con The Headhunters y con Vincent Herring. Y no dejo de producir artistas de pop y de jazz.

P.: Usted tocó en el festival de Punta del Este en el año 2000. ¿Cómo recuerda aquel paso?

R.G.: Toqué en el grupo de Russell Malone, efectivamente. La verdad es que me divertí mucho y no veía la hora de volver.

P.: ¿Ha estado otras veces en Sudamérica?

R.G.: Estuve en Uruguay y en Brasil; nunca en la Argentina. Pero me encanta la música de todos esos países, aunque creo que debería escucharla y tocarla mucho más.

P.: ¿Cómo será su participación en el festival de Punta del Este?

R.G.: Voy a tocar versiones acústicas de algunos de los temas de «Live at the Zinc Bar», algunos «standards» y algunas canciones originales nuevas. Compartiré el escenario con Helen Sung, Mike Clark y Seamus Blake. Con Helen y con Mike he tocado mucho, en mi banda, en sus bandas, en otras. Con Seamus solíamos compartir jam sessions en los tiempos del College. Además, hace unos pocos años, estuve participando de algunos conciertos con su grupo.

Entrevista de Ricardo Salton

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