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Gran resurrección de la saga “Pirañas”
Con un formidable uso del 3D, sobre todo para las tomas subacuáticas, el fuerte de la nueva «Piraña» es su humor negro concebido para dar un respiro al espectador entre las escenas cruentas.
En la era de «Tiburón», el director Joe Dante y el productor Roger Corman pergeñaron la parodia de terror acuático «Piraña», que se volvió un film de culto casi automático, originando una larga saga de secuelas y subproductos, superando las proyecciones más optimistas de sus creadores. La franquicia de «Piraña» hasta logró hacer debutar como director al mismísimo James Cameron, quien con la abismal «Piraña II: Asesinos voladores» logró, en sus propias palabras, «la mejor película de pirañas voladoras de la historia»,
Pasaron décadas, y en el siglo XXI la nueva «Piraña 3D» de Alexandre Aja es el sueño del fan del cine gore, que no puede perderse por ningún motivo este entretenimiento, que no solo es lo mejor de las remakes de viejos clásicos del terror setentista, sino que además es una de las mejores películas de horror de la generación del nuevo 3D digital, sobre todo en sus alucinantes tomas subacuáticas, que implican un despliegue técnico y una concepción estética que va más allá del mero entretenimiento adolescente.
Pero el fuerte de «Piraña 3D» no está precisamente en su estética refinada, sino en su fuertísimo humor negro y su auténtico festival de guarradas de todo tipo y calibre, concebidas para dar un respiro al espectador, ya sea con las masacres de las pirañas o con chistes picarescos y escenas eróticas realmente audaces, incluyendo un ballet lésbico subacuático sin precedentes.
Debilidad
Esta vez las pirañas son pequeños monstruitos prehistóricos con una debilidad por la pechuga femenina, dada la cantidad de chicas salvajes que hay en el lago de Arizona donde aparecen debido al desequilibrio ecológico provocado por una botella de cerveza que el mismo Richard Dreyfuss de «Tiburón» deja caer despreocupadamente en el fondo del lago (el actor tiene una sola escena sin desperdicio). Pronto las pirañas están haciendo estragos mucho más terribles y sangrientos que todo lo que se haya visto en el género, al punto de que el más aguerrido conocedor del cine splatter no dará crédito a sus ojos ante las dementes hazañas de este director francés, conocido por excelentes películas de terror como «Alta tensión» y «Espejos siniestros». Obviamente no es una película para espectadores sensibles, aunque el constante tono humorístico mitiga un tanto las escenas cruentas, que sí o sí deben verse en 3D.
D.C.


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