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Grass: “Los poetas muertos no mueren”
Günter Grass
"Tote Dichter sterben nicht" -"Los poetas muertos no mueren", en traducción literal- era una de las dedicatorias plasmadas en el libro de condolencias de la Günter Grass Haus, una suerte de casa museo abierta en vida del escritor en esa ciudad hanseática.
Un par de velas prendidas ante la puerta, más algunas flores, recordaban ante el edificio de la Glockengiesserstrasse al Nobel de Literatura de 1999, considerado el escritor actual más universal en lengua alemana e intelectual incómodo, que se tomó como un deber incidir en todo debate político, social o literario.
La muerte de Grass coincidió con una las raras ocasiones en que la ciudad no estaba sumida en la tranquilidad que la caracteriza, sino en pleno revuelo político y policial, por la celebración de la reunión de ministros de Exteriores del G7.
El Ayuntamiento y la Casa Günter Grass preparan para principios de mayo la ceremonia de despedida a su ilustre ciudadano. "Estamos buscando la fecha adecuada con la familia, porque van a ser varios los lugares de Alemania y los formatos en que se le despida", indicó el director de la Casa Günter Grass, Jörg-Philipp Thomsa. El lugar elegido será el teatro de la ciudad, al que se espera acuda el director Volker Schlöndorff, quien llevó al cine "El tambor de hojalata", la novela que catapultó en 1959 a Grass a escala internacional y que, veinte años después, le dio un Oscar al cineasta.
Lejos de allí, En el mismo reportaje en el que elogió y también criticó las ideas políticas de Eduardo Galeano (ver al lado), Mario Vargas Llosa definió a Günter Grass como "uno de los grandes escritores del siglo XX".


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