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“Grecia no quiebra”, le dijo Sarkozy a Cristina
Cristina de Kirchner y Nicolas Sarkozy ayer en el jardín del Palacio del Eliseo en la actividad más importante del viaje presidencial que terminó anoche. Esperables coincidencias y un relato de la crisis europea en boca del francés. Nicolas Sarkozy despide a Cristina de Kirchner ayer en las escalinatas del Palacio del Elíseo, en donde mantuvieron una reunión de casi una hora que se resolvió en una maratón de coincidencias.
La reunión se resolvió en un repaso de los temas que los dos países intentan llevar adelante en el foro que comparten, el Grupo de los 20, que preside Francia y que tendrá su gran momento el próximo 4 de noviembre. Por eso, el anfitrión de la cita de ayer, que se realizó en una soleada galería y sobre una mesa de jardín, se rodeó de sus asesores en la materia: Jean-David Levitte (una especie de Marco Aurélio Garcia del presidente francés, consejero internacional que además es su «sherpa» en el G-20), Henry Guaino y Damien Loras, además del embajador francés en Buenos Aires, Jean-Pierre Asvazadourian. Fieles a la formalidad de un 5+5, en la jerga diplomática, la Presidente se hizo acompañar por Héctor Timerman, Carlos Zannini, el embajador en París, Aldo Ferrer, y el vocero Alfredo Scoccimarro.
Después de un diálogo a solas en el despacho presidencial, los mandatarios sumaron en la mesa del jardín el resto de las delegaciones.
El preámbulo de la charla transcurrió por temas de crónica, como la muerte de las dos turistas francesas en Salta, que motivó otra mención de Sarkozy a la resolución del caso. «Esta actuación fortaleció la credibilidad argentina», elogió.
También por lo personal, Sarkozy se dijo un admirador de Néstor Kirchner y le expresó a su visitante que se había dolido de su muerte y que en muchos momentos, desde entonces, había pensado en ella no sólo por su dolor, sino por la tarea que enfrentaba como presidente sin su marido. «Sé que es difícil expresar esto, porque las palabras parecen a veces un lugar común, pero he sentido eso en varias oportunidades», confesó. Usted es «una líder política para América Latina», la halagó el anfitrión.
Temas coincidentes
En las carpetas de los acompañantes de los dos presidentes estaban los temas sobre los que expresarían coincidentes, especialmente las consecuencias de la crisis financiera internacional en Europa y en el resto del mundo. Sarkozy glosó la dificultad de la tarea por el compromiso de la economía griega con el sistema del euro. «No es concebible que un país se salga de la moneda (única), por eso estamos haciendo todo lo que nos corresponda para salvar esa economía», explicó. Enfático, agregó que «no habrá quiebra en Grecia. Los planes de ayuda adoptados por Europa deben rápidamente ser aprobados y Grecia debe respetar sus compromisos».
Cristina de Kirchner destacó que coincidía en el proyecto europeo de volcar dinero a la economía real y no sólo a salvar los bancos: «Es lo que hemos hecho en la Argentina y ha dado resultado». El visitante destacó que veía el proceso argentino como exitoso y elogió a la Presidente por los indicadores de crecimiento. «Ésta -agregó- es una crisis diferente de la que pasó la Argentina precisamente por el anclaje de la economía de Grecia en el espacio del euro. Hay que tomar medidas diferentes». En este punto, Cristina insistió en que la única receta viable es inyectar capitales en la economía productiva para motivar consumo y crecimiento y no alimentar a los especuladores ni limitarse a salvar a los bancos. Recordó la salida de la crisis de 2001 en la Argentino, relato que alentó Sarkozy con esta galantería: «Quiero escucharte sobre la experiencia que ha tenido la Argentina en el crecimiento de la economía».
Sobre este punto, el presidente francés le dijo que no olvida que en la Argentina hay más de 70 empresas ligadas a Francia con actividades que emplean a más 40 mil trabajadores. A diferencia de anteriores reuniones de mandatarios de los dos países, no se habló de ninguna diferencia bilateral sobre los intereses de esas empresas. Tampoco hubo referencias, pese a que existía expectativa al respecto, sobre la deuda que la Argentina mantiene con el llamado Club de París, que suma u$s 8.000 millones y cuyo pago ha adelantado el Gobierno que quiere satisfacer, pero sin la intervención del FMI como auditor de la operación.
Llevando la charla a la crisis actual en Europa, Cristina agregó que hubo que «facilitarle a la gente recursos para que la economía siga moviéndose, siga creciendo, y que eso no se lograba con ajustes, eso se lograba volcando recursos a la economía y eso es lo que ella cree que debería hacerse».
Este asunto volvió a la mesa cuando Sarkozy le aclaró que Francia no se suma a los países y organismos que han sugerido poner un límite a los precios de los commodities. «No me molesta que un país gane dinero si tiene buenos precios, como le ocurre a la Argentina con los precios de los alimentos, o como antes los países petroleros. Hubo momentos -agregó- en que esos precios eran bajos y ustedes se perjudicaban. Si ahora tienen un buen momento, que lo aprovechen».
Crítica
Cristina se plegó a ese argumento con una crítica a los especuladores a futuro, que inflan los precios con sus negocios y desnaturalizan el flujo de los mercados. Sarkozy asintió en referencia a los especuladores con los precios de los granos. Timerman había escuchado lo mismo de boca del canciller Alain Juppé, pero la mesa celebró que el propio Sarkozy insistiese en ese punto.
A la hora de hablar de la reunión del G-20, Sarkozy dijo que es necesario que ese foro establezca alguna forma de regulación de la economía global para evitar efectos negativos en el movimiento de capitales especulativos. «Sí -agregó la Presidente-, pero para eso hay que terminar con los paraísos fiscales, porque usted puede establecer regulaciones, pero los capitales se desvían a esos santuarios y no se puede avanzar». Sarkozy reforzó esa crítica porque Francia, señaló, también sufre ese desvío de capitales. En la cumbre del G-20 que se realizó en Londres, el mandatario francés llegó a amenazar con levantarse de la mesa y abandonar el grupo si no se daba a conocer la lista de los países que admiten esos capitales. Le prometieron hacerlo, pero se negó a seguir en la reunión si ese mismo día no se la daba a conocer. Se acordó que no fuera el G-20, sino la OCDE la que publicitase la lista de los paraísos fiscales, lo que ocurrió en esa oportunidad.
La Presidente llevó la charla al polémico proyecto de imponer una tasa a los capitales especulativos que Francia ha puesto varias veces a discusión. Se declaró a favor de que la adopte un grupo de «países pioneros» mientras se avanza en la lucha contra los paraísos fiscales para evitar distorsiones.
La reunión duró 50 minutos, lo cual -por las traducciones- hizo que las conversaciones concentrasen la mitad de ese tiempo. ¿Hubo regalos? Sí, pero nadie los vio. Los traficaron secretarios de las dos delegaciones por separado y los presidentes los conocieron después de que todo hubo terminado.
El final de la visita fue en la Unesco, adonde la delegación asistió a la entrega de un premio a las Abuelas de Plaza de Mayo en la persona de Estela de Carlotto. Timerman se despidió de todos, pero no subió al Tango 01; se queda en Francia y de allí viajará directamente a Nueva York, donde Cristina de Kirchner hablará en la ONU el 21 de septiembre.
La nave con los funcionarios dejó un París que estos días parece inundado de argentinismo; el Gobierno de Mauricio Macri promueve una semana de tangos y teatro con la comuna de París y el cocinero Francis Mallman filma una serie de intervenciones callejeras por barrios de París preparando exquisiteces de su menú con fuegos argentinos.


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