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Guastavino: 100 de un maestro
Su actividad como pianista y difusor de su propia obra lo llevó desde las provincias y el Teatro Colón hasta diversos países de América Latina, Gran Bretaña, Suiza, Francia, Rusia, Bélgica, Italia, España, Portugal, Checoslovaquia y China. Mucho ayudaron en su momento a la expansión y repercusión de sus obras las interpretaciones de grandes nombres como las cantantes Marian Anderson y Victoria de los Angeles, el violinista Henryk Szering, los pianistas Wilhelm Backhaus y Walther Gieseking y hasta la Familia von Trapp, que hizo oír en el Colón la versión coral de «Pueblito, mi pueblo».
Insoslayable es la trascendencia que dio a su bellísima «Se equivocó la paloma», sobre texto de Rafael Alberti, la versión de Joan Manuel Serrat. Hoy páginas como «La rosa y el sauce» siguen integrando el repertorio de célebres cantantes líricos, mientras su zamba «La tempranera» continúa haciendo danzar pañuelos en las peñas y bailes populares.
Guastavino fue profesor de armonía en los Conservatorios Municipal «Manuel de Falla» y Nacional «Carlos López Buchardo» hasta 1973 y 1974, respectivamente, y en coincidencia se produjo su retiro casi total de la actividad pública. En 1997, en vista de su frágil salud, regresó a Santa Fe, donde falleció tres años después, el 29 de octubre del 2000. Muy pocos de los homenajes que se le habían tributado en vida habían contado con su presencia, tal era la timidez y modestia de un autor que no dejaba de asombrarse de la trascendencia de su obra.


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