Hablemos de pavos, con y sin alas

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En septiembre de 2001 los norteamericanos ganaban anualmente u$s 27.147 y el kilo de pavo procesado promedio costaba u$s 2,56. Si un norteamericano medio se volvía loco y decidía gastarlo todo, podía comprarse 10.596 kilos de pavo. En 2006 la mejora real del salario le permitió adquirir 13.154 kilos, pero en 2008 la crisis comenzó a afectarlo. Así que, si bien nuestro fanático por las aves ganaría hoy u$s 37.088, esto apenas le alcanza para 9.979 kilos de su manjar favorito. El consuelo es que de la misma manera que el precio del atún y otros peces tiende a bajar en la Cuaresma, y la cerveza, el 4 de julio (al menos pasa en el mundo civilizado: se privilegia más volumen más barato, lo que genera una merma general de precios), lo mismo suele ocurrir con los pavos durante la semana de acción de gracias (ya se están comercializando a u$s 2,18 el kilo). El ejemplo anterior nos sirve para graficar la realidad y hablar de los pavos sin alas, en particular los que pululan (o pululamos) en el mercado financiero y siguen insistiendo en un inminente rally sin más argumento que los efectos históricos o el pesimismo imperante. Es cierto que desde 1942, cuando se instauró el Día de Acción de Gracias, el Dow avanzó esa semana el 0,56% en promedio (ojo, en 2009 y 2010 tuvimos bajas), pero ayer el Dow cedió el 2,05%, a 11.257,55 puntos, con lo que pierde el 4,6% en la semana y el S&P500 se anotó la sexta baja consecutiva acumulando -7.63%. Guste o no, estamos a la puerta de la peor semana bursátil de Acción de Gracias desde al menos 1973. Esto implica muchas cosas; por ejemplo, que la falta de entusiasmo de los alcistas se debe a algo más que la pobre colocación de bonos alemanes de ayer (el Tesoro norteamericano está viviendo una de las mejores semanas de la historia para colocar sus títulos), la fracasada intervención del BCE para apuntalar las eurodeudas (Italia pagó el 7,05% anual; España, el 6,66%; Bélgica, el 5,5%, etc.), los desilusionantes datos sobre manufacturas en China, el gasto de consumidores y las órdenes de bienes durables en EE.UU., etc. El pavo tiene mala vista y poco olfato; que parezca que no se está orquestando una solución, no significa que así sea, pero que se orqueste (¿dejar caer a Grecia y anunciar una Unión Fiscal?), no significa que funcione.

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