3 de febrero 2016 - 00:00

“Hay quien dice que pasé de la novela rosa a la literatura”

Gabriela Margall: “Mi premisa fue: si Jane Austen escribiera en este momento sería considerada una escritora de novelitas románticas, y yo soy escritora de novela romántica”.
Gabriela Margall: “Mi premisa fue: si Jane Austen escribiera en este momento sería considerada una escritora de novelitas románticas, y yo soy escritora de novela romántica”.
"Darme cuenta de la censura familiar de que había sido objeto me impidió escribir una novela sobre Jane Austen", explica Gabriela Margall sobre lo que la llevó a escribir "El secreto de Jane Austen", que publicó Vergara, novela que desde el titulo homenajea a aquel proyecto fracasado, contando los encuentros y desencuentros entre una escritora, profesora de historia, que vive en La Matanza, y un escritor y editor, que vive en el barrio de Palermo. Gabriela Margall egresada de la UBA, es profesora de Historia, desde 2006 viene publicando novelas romántico-históricas; las más recientes han sido "La princesa de las Pampas", "La hija del Tirano", "La dama de los espejos"), en total nueve libros en nueve años. Dialogamos sobre sí, con "El secreto de Jane Austen", intentó un cambio en su carrera.

Periodista: ¿Es cierto que su novela "El secreto de Jane Austen" surgió de un fracaso?

Gabriela Margall:
Sí, fue así. Había publicado "La dama de los espejos", una novela sobre Mariquita Sánchez que me había gustado mucho escribir. Tenía ganas de hacer algo con esas características sobre Jane Austen, otra mujer que había estudiado, y de la que creía tener las cosas listas como para escribir una novela. Pero, no lo tenía todo tan claro. Y cuando me pongo a trabajar en ese proyecto me encuentro con que no tenía el material necesario. No es que escasee material sobre Jane Austen, pero sí escasea material interesante. Hay vacíos demasiado grandes. Entonces me planteé si dejaba de lado el proyecto y pasaba a otra cosa o lleno los vacíos, como hacen algunas películas de Hollywood inventando lo que podría haber pasado. Yo soy historiadora y no me gusta caer en eso. Otra posibilidad era afrontar el fracaso y encontrar otra forma para contar, desde otro lugar, desde otro relato, la historia que quería contar, así nace "El secreto de Jane Austen".

P.: ¿Es por eso su libro comienza con una semblanza que hace Virginia Woolf de Jane Austen?

G.M.:
Cito lo que escribe Virginia Woolf sobre ella en "The common reader", donde denuncia que la imagen de Austen como una mujer con una vida tranquila y sin sobresaltos emocionales es falsa. Hay algo secreto, algo inconcluso en la vida de Jane Austen. Muere a los 42 años, en el momento en que estaría por encarar algo que sería un cambio en su carrera, en su vida. Iba a pasar a una sensibilidad diferente. A trabajar de un modo distinto. Su escritura tan racional, tan ligada a la Ilustración, se deslizaba hacia el romanticismo de su época, del siglo XIX. Cuando termina "Persuasión", que será su última novela, empieza a sentirse mal y un año después muere. La cita de Woolf señala eso que no se puede entender de la madurez de Austen, su secreto, el misterio de una relación de la que pareciera no poder hablar. De esa mujer soltera, Woolf dice que no sólo amó sino que tenía miedo a decirlo. Me inspiré en esa situación para tejer otra historia.

P.: ¿Su punto de arranque fue el secreto sentimental?

G.M.:
Fue un estímulo para ponerme a narrar. De Jane Austen no se sabe si tuvo un amor o no, algo raro en una mujer que escribió seis novelas cuya temática ronda alrededor del amor. Como muere soltera apenas se conoce alguna mención de un hombre del que podría estar enamorada. Casandra, su hermana y confidente, quemó parte importante de las cartas y documentos que heredó. Una sobrina hizo lo mismo con las cartas que Jane le envió a su padre Frank Austen y a

la segunda esposa, Martha Lloyd. Una se pregunta qué

fue lo que pasó, qué era lo que querían que no se supiera. ¿Estaba enamorada? Yo sigo a Woolf, y pienso que sí. Y eso se nota en su última novela, en "Persuasión", donde hay párrafos que sólo se pueden escribir si se ha vivido esa experiencia emocional, esos sentimientos. Pero toda esa destrucción de documentos nos deja ciegos, entre la sospecha y el misterio. Darme cuenta de la censura familiar de que había sido objeto me impidió reconstruir la vida de Jane Austen.

P.: Usted construye una trama sentimental que ocurre entre nosotros, en la actualidad, y que se aleja de la que se reservó para su intimidad Austen, o sus censores familiares.

G.M.
: Es otra novela. Una en donde quise ponerle el cuerpo a la historia, y contar en parte mi propia historia como escritora. La protagonista tiene mucho de mi vida, hasta cierto punto, no voy a ser suicida y contar mi vida. Mi premisa fue: si Jane Austen escribiera en este momento sería considerada una escritora de novelitas románticas, y yo soy escritora de novela romántica. Creo que la influencia de la genial Austen es enorme en mi escritura. Así surgió en mi novela Laura Robles, que admira a Jane Austen y desde chica quiere ser escritora, que como yo vive en La Matanza, que es historiadora, que trabaja en la UBA. Empecé a jugar con esa parte autobiográfica y a poner algunos guiños sobre mis otras novelas. Es una novela que habla con muchas otras novelas, y que algunos han dicho que es una metanovela.

P.: "El secreto de Jane Austen" tiene algo de un juego y de su paso de la literatura romántica histórica a una forma más amplia de la literatura. ¿La considera una nueva etapa?

G.M.:
Me divertí como nunca antes, con eso de trabajar con mi pasado de escritora, contando de escritoras que me importan, con guiños al lector. Creo que hay varias posibles lecturas. Me gustó pensar que alguien se daría cuenta que un chiste que pongo hace referencia a una novela de Austen, o de Woolf o mía. Sin duda es un cambio. Tengo en nueve años nueve novelas. Ocho son históricas y fueron muy bien recibidas. Las primeras son novelas románticas, algunas donde la ficción y la historia estaban muy mezcladas. "La dama de los espejos" es novela histórica más que romántica. "El secreto de Jane Austen" fue un cambio directo. Es contemporánea, la historia tiene una presencia fuerte pero desde una perspectiva diferente. Por suerte fue bien recibida porque mi temor era qué pasaba con los que siguen mis libros. Y sumé un público diferente, que no se acercaba a mis novelas anteriores. Hay quien me dijo que pasé de la novela rosa a la literatura. Sé que me sirvió para abrir el abanico, para plantearme: a partir de esto qué quiero hacer.

P.: ¿Salir de la novela rosa, que tiene su público adicto, es salir de las listas de los best-sellers?

G.M.:
La novela romántica es novela popular. Un género que no siempre es respetado pero que está siempre presente, y es muy leído. La literatura romántica actual es heredera de la novela del siglo XIX, de Dumas, Hugo, Henry James. En la Argentina se ha convertido en un fenómeno particular. Se trabaja mucho a nivel histórico. Si bien es un género que no está bien considerado, cuenta ya con novelas muy interesantes y atractivas. Y casos como el de mi novela en que se experimenta hasta dónde se puede llegar sin dejar atrás a los lectores que te siguen.

P.: ¿Cuáles son sus influencias en literatura?

G.M.:
Tengo mis raíces en el siglo XIX. Ahora reaparece el mítico sello editorial Bruguera con una serie de clásicos, y Ediciones B me dio la posibilidad de escribir las contraportadas y el prólogo de clásicos con historias de amor. Escribí sobre "Anna Karenina" de Tolstoi, "Cumbres borrascosas" de Emily Brontë, "Madame Bovary" de Flaubert. Y mis mayores influencias provienen del siglo XIX, de Jane Austen, Edith Warthon, las Brontë. Estoy un poco atrasada. A esos autores se regresa cada tanto. Y cómo no se va a regresar si son fabulosos.

P.: ¿Ser profesora de historia le sirvió para escribir novelas?

G.M.:
La carrera de Historia es una de las grandes decisiones de mi vida. La elegí a los 17 añoS, y me abrió muchos caminos. Fui profesora en la Universidad de Buenos Aires. Jefa de Trabajos Prácticos de Historia de Cercano Oriente Antiguo, algo que amo. Pero con el ritmo con que venía trabajando con las novelas, y por lo bien que me estaba yendo, tuve que renunciar a la cátedra. Me queda un dolorcito de haberme ido. Como escritora la profesión me permite dar a conocer momentos de la historia. Me lleva a pensar historias, a ser una historiadora que cuenta historias.

P.: ¿Y ahora en qué anda?

G.M.:
En proceso de investigación. No soy muy de decir, y la editorial tampoco me deja. Lo único que puedo adelantar es que este año sale otra novela.

Entrevista de Máximo Soto

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