4 de febrero 2011 - 00:00

Hermandad Musulmana amenaza ahora revertir la paz con Israel

Soldados y militantes opositores a Hosni Mubarak se unen a la hora de las plegarias. El potencial electoral de los grupos fundamentalistas en una eventual apertura democrática es un interrogante, pero su elevado grado de organización le da una fuerte ventaja inicial.
Soldados y militantes opositores a Hosni Mubarak se unen a la hora de las plegarias. El potencial electoral de los grupos fundamentalistas en una eventual apertura democrática es un interrogante, pero su elevado grado de organización le da una fuerte ventaja inicial.
Tel Aviv y El Cairo - Si la «revolución» para derrocar al presidente egipcio, Hosni Mubarak, tiene éxito, Egipto debe celebrar un referéndum para decidir el destino de su tratado de paz con Israel de 1979, citó ayer el canal 10 de la televisión israelí a un alto dirigente de la Hermandad Musulmana (HM).

«Israel no tiene nada que temer, salvo sus propios crímenes», dijo el portavoz del mayor movimiento opositor del país árabe, Essam al Eryan, quien agregó que la Hermandad «no es una organización violenta o extremista».

De acuerdo con analistas, la estructura nacional y la cohesión programática de ese grupo religioso (fundado en 1928 y que ha sido la gran referencia para el islamismo político en todo el mundo musulmán) lo ubican en inmejorable posición ante una eventual transición, dado el carácter embrionario y débil de los partidos políticos opositores.

Israel ha dicho que sigue con preocupación los acontecimientos en Egipto y teme que la eventual caída de su aliado Mubarak ponga en peligro su paz de 31 años con su poderoso vecino árabe.

El Gobierno de Benjamín Netanyahu advirtió sobre la posibilidad de que los musulmanes extremistas puedan imponerse en un proceso electoral, asumir el poder en Egipto y liquidar la paz con Israel.

En los últimos días Al Eryan había realizado declaraciones cuidadamente moderadas a la prensa internacional, destinadas a despejar los temores de Occidente. En ellas afirmaba, incluso, que el grupo entiende la diversidad política del país y que no pretende fundar un califato.

Por otro lado, la HM rechazó «de manera absoluta» el diálogo con el régimen egipcio que ayer ofreció el vicepresidente Omar Suleimán, según aseguró Mohamed Mursi, otro portavoz de la organización.

En un comunicado divulgado en su página web, Mursi agregó que su grupo «no está dudando, como dijo Suleimán», y añadió que «el pueblo es el que ha hecho caer el régimen».

Camino incorrecto

«No encontramos ninguna utilidad a un diálogo con un régimen ilegítimo, infractor de la Constitución», señaló Mursi, para quien el régimen «desea saltar sobre los intereses del pueblo, haciendo caso omiso a los millones de personas que salieron a las calles y que dijeron que no quieren a Mubarak».

Subrayó que la Hermandad «no puede estrechar la mano a quienes las tienen manchadas con la sangre de los egipcios».

El portavoz consideró que las medidas anunciadas por Mubarak y reiteradas por Suleimán «marchan por el camino incorrecto, pues el régimen no debe salir ahora anunciando reformas, ya que ha perdido su legitimidad constitucional y popular».

La HM «no rechaza el diálogo», dijo Mursi, pero al mismo tiempo se preguntó para qué serviría: «¿Es un diálogo por el bien del pueblo o para curar las heridas del régimen?».

Agencias DPA y EFE

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