16 de septiembre 2015 - 00:00

Hungría inició arrestos y extenderá la valla

Budapest - La emergencia migratoria se volvió ayer incandescente en la frontera entre Serbia y Hungría: una muchedumbre desesperada de sirios se apelmazó en el lugar cuando se topó con la valla de alambre levantada, que Budapest anunció ayer querer extender también a la frontera con Rumania. Los 174 refugiados que habían logrado pasar antes de que la alambrada sellase los últimos puntos fronterizos, fueron arrestados por la entrada en vigor de la nueva ley antiinmigración.

El drama de ayer se consumó ante la malla de alambre que los miles de refugiados se encontraron en la frontera entre Serbia y Hungría. Abandonados a su destino, al calor, sin comida ni agua, la desesperación se apoderó de ellos. Algunos se desparramaron por los campos de maíz, mientras un centenar empezaba una huelga de hambre por protesta, cuyo emblema era una sábana blanca colgada de la barrera donde estaba escrito "Europa vergüenza".

Pero Budapest, que encabeza el pelotón de países del Este que rechaza las cuotas obligatorias en el reparto de inmigrantes, es inflexible. Desde la medianoche -cuando entró en vigor la draconiana ley antiinmigrantes- 174 refugiados fueron arrestados. Sólo ayer, en el último día "hábil" para pasar, 9.380 personas entraron en el país, un récord absoluto, de un total de 200.000 en lo que va de año.

Los 175 kilómetros de barrera están patrullados ahora por agentes de policía a caballo. Pero el Gobierno de derecha de Viktor Orban no se detuvo aquí y ayer anunció que la valla levantada en su límite con Serbia se extenderá hacia el este, a la frontera con Rumania.

Un anuncio que sorprendió al Gobierno rumano, el cual, pese a ser aliado de Budapest en la posición contraria a las cuotas obligatorias de refugiados, afirmó que el gesto "hiere el espíritu de la Unión Europea". "No está en sintonía con el espíritu europeo", señala un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores rumano. La iniciativa "no es correcta desde el punto de vista político", teniendo en cuenta que ambos países son "socios estratégicos", se agrega en el texto en Bucarest.

La República Checa, por su parte, ante el temor de convertirse en tierra de tránsito, decidió ayer enviar al Ejército a custodiar sus fronteras.

En tanto, miles de refugiados que se encuentran en Turquía se pusieron en camino hacia la frontera con Grecia. Los inmigrantes, sobre todo sirios, reclaman que Turquía abra la frontera de su país con la UE, para que no tengan que poner en riesgo sus vidas en una peligrosa travesía por el Mediterráneo. Turquía alberga a unos dos millones de refugiados, en su mayoría sirios.

Agencias ANSA, Reuters y DPA

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