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Infierno diario de cárcel, malos tratos y sumisión
"Cualquier hombre negro que conduzca un coche en Ferguson es un hombre nervioso, porque tiene miedo de los controles policiales", dice Jackson, de 45 años, quien describió esta pequeña ciudad en Misuri, en el centro de Estados Unidos, como una de las de mayor prejuicio racial en el país.
"Podemos ser muertos o encarcelados, o recibir una multa. Esperamos llevarnos una sanción. Cuando cada día vivimos nerviosos, no es gracioso", señaló frente a una tienda incendiada tras la noche de violencia que conoció este suburbio de Saint Louis desde que Michael Brown fue abatido el 9 de agosto pasado.
La comunidad negra de Ferguson -un 67% de la población- no cesó de manifestarse desde que el adolescente desarmado y de 18 años fue abatido a tiros por el policía blanco Darren Wilson.
La decisión de un gran jurado anunciada el lunes de no abrir un proceso contra Wilson arrimó la llama al polvorín y esa misma noche estallaron los disturbios, saqueos e incendios en Ferguson.
La Oficina de Estadísticas judiciales identificó en Estados Unidos 2.931 asesinatos "vinculados a arrestos" entre 2003 y 2009, en casi todos los casos con víctimas masculinas, la mitad de ellos entre 25 y 44 años. Los negros representan 32% de estas víctimas, mientras que representan solamente el 13% de la población.
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los negros y los hispanos tienen tres veces más probabilidades de ser aprehendidos que los blancos en controles de ruta y sufren cuatro veces más el uso de la fuerza durante sus interacciones con la policía.
Un negro de cada tres pasa por la prisión, señala además la organización de reflexión Centro para el Progreso Estadounidense.
"Como hombre negro, sé que ésto podría haberme pasado a mí, dice Darrell Alexander, de 56 años, un enfermero jubilado, en referencia a la muerte de Brown. "No se hizo justicia y los jóvenes están enojados. Todo esto es racismo en estado puro", continuó.
Alexander dice aprobar la acción de Copwatch, una organización que registra y examina las denuncias contra agentes de policía con el fin de promover la seguridad pública y hacer rendir cuentas a las autoridades.
En Ferguson, los policías son en su gran mayoría blancos, mientras que la población es de dos tercios de negros.
Hace dos años, Alexander dice que fue detenido por la policía a la medianoche, mientras conducía por el barrio residencial en el que vive.
Luciendo su cabello con '"readlocks", las tiras rastas, "yo no tenía el estilo del barrio, así que me pararon para multarme", suspira. "Este es el tipo de cosa que el privilegiado Estados Unidos blanco no puede entender. No les sucede a ellos", explicó.
MZ Tay, que viste una remera con las palabras "no hay justicia, no hay paz", y que también trabaja como enfermero, dijo con lágrimas en los ojos que Ferguson está al borde de la explosión. "Esto va a ir peor antes de que pueda mejorar. Estoy esperando por ver otros lugares en llamas", advirtió.
"Esto es sólo el principio, porque todo el mundo está todavía en estado de shock. Todo el mundo está tan enojado que todavía estamos sufriendo incidentes que recuerdan a la esclavitud", argumenta.
MZ Tay asegura tener una cámara en su coche para utilizarla cada vez que sea detenido por la policía conduciendo su coche de lujo. "¿Por qué cada vez que nos ven en un buen coche creen que uno se dedica a la venta de drogas?", se pregunta.
Agencia AFP


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