18 de enero 2016 - 00:00

Inflación será alta (por “gradualismo”)

Inflación será alta (por “gradualismo”)
   La meta para disminuir y ubicar la inflación entre el 20% y el 25% anual "exige un programa integral de reducción en los excesos de gasto público producidos en los últimos años", advirtió ayer el Instituto para el Desarrollo Social Argentino. Por eso, frente a los anuncios recientes, con marcado sesgo gradualista, se vislumbra un período de inflación elevada, dado que gran parte del gasto público muestra cierta inflexibilidad a la baja y un nivel de dependencia de mecanismos de ajustes automáticos.

IDESA destacó en su último informe que las metas para disminuir el ritmo de crecimiento de los precios progresivamente, comparado con otros países, son muy modestas dado que la Argentina sufre una de las inflaciones más altas del mundo y deberá soportarla por varios años más. En ese sentido, el principal motivo es el alto nivel de déficit fiscal. "Aun con récord de presión tributaria, los ingresos no alcanzan para cubrir las erogaciones del Estado. La consecuencia es una masiva emisión monetaria que impacta sobre los precios. Esto marca la importancia crucial de encarar un programa integral de reducción del gasto público", destacó la consultora. Según los datos del Ministerio de Economía, entre 2004 y 2014, la presión impositiva nacional creció 8 puntos porcentuales del PBI, mientras que el gasto público, 12 puntos del PBI.

Dentro del crecimiento del gasto se destacaron: el gasto en personal e insumos (+2% del PBI), el gasto previsional (4%) y el gasto en subsidios económicos -tarifas y empresas públicas- (+4%). De todos modos si bien el exceso de contratación de personal en el Estado ha sido un factor importante de expansión, no fue el principal. Según IDESA, el otorgamiento indiscriminado de jubilaciones sin aportes y los subsidios para sostener el retraso de las tarifas de servicios públicos y los déficits de las empresas del Estado tuvieron mayor incidencia cuantitativa. No obstante, los primeros pasos tendientes a corregir las manifestaciones más visibles de uso del Estado para distribuir empleo a militantes, familiares y amigos vienen siendo avalados por gran parte de la sociedad. "Pero frente a la magnitud del déficit fiscal, es imprescindible incorporar en la agenda de políticas públicas la revisión de las reglas que rigen el sistema previsional, reducir los subsidios económicos normalizando las tarifas de servicios públicos y erradicar las ineficiencias, abusos y corrupción en las empresas del Estado", consideró IDESA. "No menos importantes son los aspectos cualitativos. La sistemática depredación y colonización que sufrió el Estado plantea un enorme desafío de reconstrucción", agregó. Aunque el sector público nunca tuvo tantos empleados, en los niveles centrales y en numerosas delegaciones del interior, la gestión de la asistencia social se privatizó en las organizaciones sociales. Los conflictos en Jujuy demuestran las resistencias que se enfrentan para lograr que el Estado recupere la gestión. Fenómenos parecidos ocurren en las empresas públicas, como lo señala el caso de Aerolíneas Argentinas, donde gran parte de los subsidios que se le transfieren son apropiados por intereses privados.

"El desafío no es sólo reducir el déficit fiscal, sino también reconstruir el Estado. Esto implica un profundo cambio de prioridades", concluye el informe.

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