"Todas las opciones están sobre la mesa", aseguran, aunque cuando se les pregunta sobre la hipótesis de un ataque militar, prefieren esconderse detrás del silencio y de las palabras ambiguas.
Mientras tanto, la revista militar Israel Defense trata de delinear las bases de un posible bombardeo a suelo iraní: los preparativos requieren por lo menos un año, por no hablar de la necesidad de la participación activa de los Estados Unidos, apunta. Y en estos días el Gobierno de Barack Obama no parece el socio ideal de los israelíes, a pesar de que ya anunció una misión a Israel del secretario de Defensa, Ashton Carter.
El premier Benjamín Netanyahu regresó ayer a la retórica dura en la Kneset (parlamento). "No nos sentimos obligados por este acuerdo y por supuesto nos oponemos", afirmó.
Israel teme que las inspecciones a Teherán serán ineficaces y que Irán, en secreto, seguirá con la construcción de la temida bomba atómica. "Vamos a protegernos con más ahínco que nunca y aplicaremos el derecho de defendernos de nuestros enemigos. Haremos uso de nuestra fuerza, que es grande y poderosa", avisó el primer ministro.
La fuerza aérea israelí está entrenándose para atacar objetivos en Irán desde hace una década. La misión, de concretarse, estará encabezada por los bombarderos de combate F15I y F16I, capaces de abastecerse de combustible en vuelo.
Hace una década, según la prensa local, Netanyahu y el entonces ministro de Defensa, Ehud Barak, estuvieron a punto de lanzar una ofensiva, pero fueron disuadidos por Meir Dagan (entonces jefe del Mosad, los servicios de inteligencia), Gaby Ashkenazi (entonces jefe de Gabinete) y Yuval Diskin (en aquel tiempo jefe del Shin Bet, la seguridad interna).
Según Israel Defense, esos planes hoy no serían viables por varias razones, entre ellas las bombas suministradas a Israel para la destrucción de blancos bajo tierra.
Israel, dice el analista Ehud Eilam, posee bombas antibúnker GBU-28, pero para estar seguros de causar la destrucción requerida en los centros clandestinos donde operan centrífugas nucleares de Irán el ejército debería recurrir a bombas mucho más sofisticadas y de mayor poder de destrucción.
Se trata de bombas que los estadounidenses llaman Artillería Masiva de Penetración (MOP, por sus siglas en inglés) y que los cazabombarderos israelíes no están en condiciones de transportar. Para ello, según Eilam, se deben tener los aviones adecuados, los B52 Stratofortress.
En este escenario, más allá de consideraciones políticas, la hipótesis de un bombardeo a Irán, por tanto, se convierte en algo muy remoto. Por ejemplo, para entrenar pilotos israelíes para volar el B52 se necesita un curso acelerado en Estados Unidos, que dura al menos un año. Sólo entonces sería posible un ataque que confunda a los radares de Irán y que cause la destrucción necesaria con las bombas MOP, que sería lo más adecuado en explosivos para esa misión.
La nota de Israel Defense, sin embargo, sostiene que este tipo de armas no necesariamente debe ser utilizado pues su simple desplazamiento en Israel, señala, podría servir como un elemento de disuasión para Irán y así hacer que se cumplan los acuerdos.
| Agencia ANSA |


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