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Italia: 250 muertos y desaparecidos en colapso de un barco con ilegales
La isla italiana de Lampedusa sigue siendo el centro de un intenso tráfico de inmigrantes sin papeles. Algunos son trasladados a otros centros de recepción (arriba); otros tienen menos suerte: el hundimiento de una barcaza dejó ayer un elevado saldo de heridos y víctimas fatales (abajo).
De esas más de 300 personas, entre las que había unas cuarenta mujeres y varios menores, entre ellas una embarazada, pudieron ser salvadas y llevadas a Lampedusa, mientras que alrededor de 250 se dieron por desaparecidas.
La tripulación de un helicóptero de la Guardia de Finanzas que trabajaba en las tareas de búsqueda de los desaparecidos aseguró a su vuelta al helipuerto que habían divisado varias decenas de cadáveres en aguas del Mediterráneo que aún no habían podido ser recuperados.
«Esperábamos ver alguno que levantara el brazo, pero no ocurrió. Entre los cadáveres, difíciles de cuantificar, hay también cuerpos de niños», dijo uno de los tripulantes del helicóptero de la Guardia de Finanzas.
Las operaciones de rescate están siendo coordinadas por las autoridades maltesas puesto que el naufragio tuvo lugar en sus aguas territoriales y los medios de comunicación italianos aseguraron que un pesquero italiano que faenaba en el Canal de Sicilia pudo rescatar con vida a tres de los ocupantes de la barca.
Los miembros del equipo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presentes en Lampedusa informaron de que los supervivientes del naufragio aseguraron que a bordo de la barcaza viajaban unas 300 personas, de países como Somalia, Eritrea, Nigeria o Sudán, y que habían partido de Libia, país azotado hoy por una guerra civil y una intervención de la OTAN, y en el que los controles resultan inexistentes.
Los inmigrantes habían pedido ayuda a través de un teléfono satelital, tras lo que dos lanchas de la Guardia Costera y un helicóptero de la Guardia de Finanzas respondieron a la llamada de auxilio.
La primera de las lanchas de la Guardia Costera alcanzó la embarcación en la que viajaban los inmigrantes, que se hallaba en graves dificultades, alrededor de las 4.00 hora local. Las adversas condiciones marítimas dificultaron todos los intentos de socorrerlos y acabaron naufragando durante las operaciones de rescate, según explicaron fuentes de la Capitanía de Puerto.
Ayer se calculaba que en apenas doce horas habían llegado a las costas de Lampedusa unas 300 personas, con lo que actualmente son cerca de 1.500 las personas indocumentadas en la isla.
La pasada semana Lampedusa llegó a albergar a más de 6.200 inmigrantes, que superaban la población local, por lo que se dieron situaciones de tensión, que llevaron al Gobierno a fletar barcos para evacuarlos hacia otros centros de Italia y aliviar así la situación hacinamiento en la que vivían. En febrero, en el comienzo de la revuelta en su contra y cuando ya Europa daba señales de querer abandonarlo a sus suerte, el dictador libio, Muamar Gadafi, había amenazado con una retirada de colaboración en materia inmigratoria, conocedor de que tal escenario afectaría principalmente a Italia, expotencia colonial y hasta entonces aliada comercial y política de su régimen. El Gobierno italiano acordó ayer con Túnez dar albergue temporario a 20.000 emigrantes de ese origen hasta que pase la actual emergencia política.
En tanto, el Parlamento Europeo guardó ayer un minuto de silencio por las víctimas. El vicepresidente del cuerpo, el socialista italiano Gianni Pittella, pidió un minuto de silencio «por las tristes noticias del naufragio».
El cuerpo respaldó ayer un informe que pide a la Unión Europea que reciba temporalmente a las personas desplazadas del norte de África por conflictos como la guerra en Libia. Se trata de aplicar una directiva de 2001 que permite dar acogida por un año a los inmigrantes irregulares afectados por situaciones de emergencia y recolocarlos en los distintos países europeos según una cláusula de solidaridad.
Agencias EFE, Reuters, DPA y ANSA,
y Ámbito Financiero



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