19 de junio 2014 - 00:00

Jorge Marrale y el riesgo de no otorgar un crédito

Marrale: “Galcerán lleva las cosas a un extremo para develar dónde está nuestra fortaleza, dónde está nuestra vulnerabilidad”.
Marrale: “Galcerán lleva las cosas a un extremo para develar dónde está nuestra fortaleza, dónde está nuestra vulnerabilidad”.
"El Crédito" de Jordi Galcerán (el dramaturgo más taquillero de España) es una comedia de giros imprevistos en la que un hombre desesperado amenaza con arruinarle la vida a un director de banco que se niega a concederle un préstamo. La pieza se estrenará el sábado, en El Picadero, con dirección de Daniel Veronese y el protagónico de Jorge Marrale y Jorge Suárez.

"Mi personaje ocupa un lugar de poder y está acostumbrado a denegar créditos; pero su seguridad es aparente y empieza a tambalear ante la amenaza de este otro individuo que parece conocerlo a fondo", dice Marrale, en diálogo con este diario.

Periodista: La amenaza consiste en seducir a su mujer y tener sexo con ella. Algo que al principio no parece muy probable y sin embargo...

Jorge Marrale
: Es mejor no anticipar cómo se va articulando esa amenaza, para que el espectador también se sorprenda. Galcerán es un autor cáustico y juguetón. Lleva las cosas a un extremo y lo hace para develar dónde está nuestra fortaleza, dónde está nuestra vulnerabilidad y dónde están encriptadas nuestras dudas. También nos muestra cómo el otro puede llegar a abrir la jaula donde están todos nuestros monstruos.

P.: En "El Método Grönholm", Galcerán se centró en el mundo empresarial, en donde varios personajes competían por un puesto. ¿Esta pieza es igual de feroz?

J.M.:
Hace tiempo que no veía una obra tan contundente. Es feroz y risueña; por momentos es blanca y en otros, muy oscura. Y su título también tiene un sentido metafórico: ¿A qué le damos crédito? Uno también puede darse crédito a sí mismo por lo que cree ser, hasta que ese crédito se acaba porque se da cuenta que de eso tampoco tenía garantía. El enfrentamiento entre estos dos individuos deriva en decisiones absurdas y diálogos hilarantes. Es una historia aparentemente simple, pero no lo es ya que pone el acento en la vulnerabilidad de las personas. Está llena de sorpresas como "El Método Grönholm", pero tiene un humor más desopilante.

P.: Antonio (el que pide el crédito) despotrica contra el neoliberalismo y en cierta forma lo acusa de corromper el tejido social.

J.M.:
El trata de convencer al director del banco de que se rebele contra el sistema y le pide que adopte una decisión heroica dando créditos a quienes realmente lo necesitan.

P.: Sin meterse a fondo con el tema, la obra refleja la actual crisis europea.

J.M.
: Absolutamente y también tiene que ver con aquel período que vivimos los argentino en el que todo lo que tenía que ver con lo financiero nos embardunó, nos llenó y nos vacunó para toda la vida. La obra de Galcerán alude a la actual crisis española en la que los bancos han tenido mucho que ver. Por lo tanto es una obra absolutamente presente y que estas cosas hayan sucedido no significa que no puedan suceder nuevamente con otras variables. La pieza no analiza estas cuestiones pero sirven de contexto y apoyan el discurso que despliega Antonio para pedir el crédito.

P.: Pero la puja va hacia un terreno más íntimo...

J.M.
: Exactamente Porque Antonio está desesperado y su fuerza de convicción hace que el director se desequilibre y quede tan prendado de la duda que llama a su mujer. A partir de esa llamada telefónica la obra da un giro total y se transforma en una gran pelea en la que todo el tiempo se busca la zona frágil del otro para entrarle. Superado en la instancia económica, Antonio ya no discute más sobre eso, busca entrarle al director por el plano personal. Para mí, lo maravilloso de la pieza es esa articulación entre lo personal, lo institucional, el dinero, las finanzas y demás. Todo está metido ahí.

P.: En relación a la sociedad argentina ¿No percibe más violencia, incluso en las relaciones cotidianas?

J.M.:
No veo mucha diferencia con lo que se vive en el resto del mundo. Nos sucede lo que le sucede a la humanidad cuando hay desequilibrios económicos de la magnitud que hoy tiene, por ejemplo, Europa. Parecería que el tsunami nuestro del 2001 no alcanzó para hacerles comprender a los europeos lo que podía suceder. Entraron de la misma manera que entramos nosotros. Es evidente que hay una especie de supra poder que sabe organizar las cosas para conseguir lo que quiere y lo puede conseguir tanto en el mundo del subdesarrollo como en los países más desarrollados. ¿Y qué podemos hacer los ciudadanos al respecto? ¿Cuáles son nuestras defensas? Uno siempre vive inquieto en un sistema que va generando espacios cada vez más reducidos y con beneficios para unos pocos. Este encuentro entre el director y Antonio está marcado por la realidad, pero lo importante es el vínculo que se construye entre ellos a partir de una situación extrema y descabellada. Porque en la desesperación todos podemos llegar a ser un poco psicópatas. Sobre esa base, Galcerán genera un juego muy alocado que a nosotros como actores nos divierte muchísimo. Y hasta hemos parado algunos ensayos por reírnos.



Entrevista de Patricia Espinosa

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