24 de junio 2014 - 00:00

Kerry suma dolores de cabeza en su gira por Medio Oriente

• Apenas dejó El Cairo, se enteró de las condenas impuestas allí a reporteros. • En Bagdad prometió apoyo militar, pero los yihadistas no detienen su avance.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, visitó ayer en Bagdad al acosado premier de Irak, Nuri al Maliki. Desvela a Washington la posibilidad de un desmembramiento de ese país y, sobre todo, de la creación de un Estado islamista en el norte.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, visitó ayer en Bagdad al acosado premier de Irak, Nuri al Maliki. Desvela a Washington la posibilidad de un desmembramiento de ese país y, sobre todo, de la creación de un Estado islamista en el norte.
Bagdad - La visita del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, a Medio Oriente parecía ayer convertirse en un fracaso al recibir un severo revés de uno de sus principales socios en la zona, Egipto, que desoyó sus pedidos de respeto a los derechos humanos y condenó a tres periodistas de Al Yazira. Mientras, en Irak, donde llegó ayer, el avance de los yihadistas no se detenía y comprometía más la estrategia de la Casa Blanca, que aceleró el despliegue de 300 efectivos de "asesoramiento".

La visita de Kerry, dispuesta por el presidente Barack Obama ante el agravamiento de la crisis iraquí, tenía un objetivo claro: terminar con las idas y vueltas de los últimos meses y años en la relación con los países de Medio Oriente y rearmar la estrategia diplomática regional para devolverle a Estados Unidos el rol protagonista que supo tener.

Sin embargo, el primer fruto que recogió el secretario de Estado fue amargo. Horas después de haber dejado El Cairo, donde se reunió con el presidente Abdelfatah Al Sisi y recibió un compromiso del nuevo Gobierno de avanzar en el respeto de las libertades individuales y de las normas democráticas, la Justicia egipcia anunció la condena de entre siete y diez años de prisión a tres periodistas de Al Yazira (ver página 17).

El domingo, Kerry le había comunicado al nuevo hombre fuerte egipcio el restablecimiento de la ayuda militar por 1.500 millones de dólares a cambio del compromiso del exmariscal y jefe de las Fuerzas Armadas de respetar los derechos humanos. En los últimos diez días, se liberaron 575 millones de dólares.

En un comunicado, el jefe de la diplomacia estadounidense -que ayer se encontraba en Bagdad- consideró que las sentencias son un "inquietante retroceso" en la transición política de Egipto y van en contra del papel "esencial" que cumple en la sociedad una "prensa libre". Además, llamó a su par egipcio, Sameh Shukri, para manifestar "muy claramente" la "profunda preocupación" de EE.UU.

"Injusticias como ésta simplemente no pueden suceder en Egipto si avanza en la forma en la que el presidente Al Sisi y el ministro Shukri me dijeron ayer que aspiran a ver a su país", dijo, sin ocultar la frustración por el fallo inesperado para Washington. EE.UU. apoyó al ahora mandatario electo cuando, en julio del año pasado, lideró el golpe de Estado contra el islamista Mohamed Mursi. Un respaldo que congeló en octubre en medio de denuncias de violaciones de derechos humanos y que se apuró a relanzar el fin de semana.

La relación errática de Estados Unidos con Egipto no es nueva. Tras décadas de buenos tratos y financiamiento al régimen de Hosni Mubarak, encabezó el entusiasmo de Occidente por la llamada "primavera árabe" pero, cuando ésta dio paso a un Gobierno islamista como el de Mursi, volvió a apoyar a los sectores militares que, finalmente, derrocaron al primer mandatario egipcio elegido en comicios libres.

La gira de Kerry tuvo también un capítulo incómodo ayer en Irak, donde prometió un apoyo "intensivo" frente a la ofensiva de los yihadistas sunitas del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que luchan para establecer un califato en territorio sirio e iraquí y que vienen consolidando su control en el norte y oeste del país.

El grupo, que por su proyecto se escindió de Al Qaeda, formó parte de la oposición siria que Estados Unidos defendió y financió en la guerra contra el régimen de Bashar al Asad. Finalmente, el rasgo extremista de muchas de las facciones rebeldes llevó a Washington a deponer su idea de una ofensiva militar contra el dictador sirio y aceptar su permanencia en el poder, en base a un trabajoso acuerdo de desmantelamiento del arsenal químico del régimen árabe (ver aparte).

"Irak se enfrenta a una amenaza contra su integridad y los líderes iraquíes deben responder a esta amenaza", admitió Kerry ayer durante una conferencia de prensa en la Embajada de Estados Unidos en Bagdad, tras reunirse con el primer ministro chiita, Nuri al Maliki. "Es un momento crítico para el futuro de Irak y un momento de extrema urgencia", añadió.

El apoyo "intensivo y continuo" estadounidense se basará en el envío de 300 asesores militares que ayer recibieron la requerida inmunidad legal para poder arribar a Bagdad y, según Kerry, "será más eficaz si los líderes iraquíes toman las medidas necesarias para unir al país", el mensaje lo dirigió claramente al primer ministro a quien el propio Obama acusó de sectarismo. De hecho, fuentes del Departamento de Estado admitieron el fin de semana que están realizando contactos con dirigentes kurdos, chiitas opositores a Al Maliki y sunitas para conformar un Gobierno de unidad.

La crisis en Irak, que suma cientos de muertos y se ha caracterizado por la huida de las fuerzas regulares de las zonas de combate con el EIIL, golpeó de lleno a la estrategia de desmovilización de tropas estadounidenses ordenada por Obama, quien, no obstante, dejó en claro la semana pasada que no volverá a enviar soldados a combatir en una guerra ajena.

El secretario de Estado, por su parte, tuvo que aclarar que EE.UU., que invadió Irak en 2003, "no es responsable" de la situación actual en el país.

Agencias AFP, EFE y Reuters,


y Ámbito Financiero

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