El director de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) John Brennan ya había decidido en agosto de 2013 que "la CIA no utilizará los programas de vacunación con fines operacionales", reveló Hayden. Además, la CIA "no buscará obtener o explotar el ADN u otros elementos genéticos adquiridos durante tales programas", declaró la funcionaria e indicó que "esta política se aplica en todo el mundo, tanto a los estadounidenses como a los no estadounidenses".
El anuncio se produce dieciséis meses después de que los rectores de 12 institutos de salud pública de EE.UU. escribiesen una carta al presidente Barack Obama para protestar justamente por el uso de un programa de vacunación de hepatitis como cobertura para capturar a Bin Laden.
En el texto protestaban por la operación en la que la CIA usó al médico paquistaní Shakil Afridi para conseguir muestras de ADN que pudieran confirmar la presencia de Bin Laden en Abbottabad, la ciudad donde fue localizado, mediante una falsa campaña de vacunación contra la polio. Sin embargo, la falsa campaña fracasó y Afridi fue condenado por traición a su país con 23 años de cárcel.
Más allá de este caso, la revelación de esta falsa campaña llevó a que se extendiera la desconfianza hacia cualquier grupo de médicos o enfermeros que llevan al terreno programas de inmunización, tales como la polio. Además, tras aquel operativo, organizaciones humanitarias internacionales se vieron obligadas a retirar a algunos de sus empleados de Pakistán, y algunos operadores sanitarios fueron asesinados como retorsión contra una campaña de vacunación antipoliomielitis.
| Agencias EFE, AFP y ANSA |


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