El empresario remarcó que también es necesario invertir en infraestructura y en la reactivación del ferrocarril para que Argentina pueda posicionarse ante la creciente agroindustria de Brasil.
Visión global. Gonzalo Ramírez Martiarena (derecha) durante su disertación en el evento que reunió a los máximos empresarios del sector.
"A la velocidad que se vienen dando los cambios, es difícil imaginar que las empresas que exportaban commodities agrícolas en el pasado reciente, continúen haciendo lo mismo en los próximos cinco año", sentenció Gonzalo Ramírez Martiarena, CEO global de Dreyfus -multinacional líder en el comercio y procesamiento de materias primas agrícolas- durante su disertación en la Cumbre de Commodities para las Américas organizada por el Financial Times (FT).
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Profundizando en la realidad argentina, y de cara a las mayores exigencias que demandarán los países consumidores de alimentos, el CEO de LDC destacó que "factores como la eliminación total de las retenciones, la inversión en infraestructura y la reactivación del ferrocarril que garantice el open access, repercutirán en mejores márgenes para el productor y reactivará toda la cadena de valor" y además hizo hincapié que todas estas acciones son también necesarias para no perder competitividad frente a Brasil, que continúa desarrollando su agricultura, ganadería y producción de alimentos con valor agregado , de la mano de fuertes inversiones en tecnología e infraestructura.
Al mismo tiempo el CEO explicó: "Argentina tiene la posibilidad de exportar mayor valor agregado, pero para ello es necesario seguir buscando la forma de articular políticas de largo plazo para generar inversiones público-privadas, ambos asumiendo riesgos y disfrutando beneficios. La estructura productiva y exportadora de valor agregado de un país entero solo la pueden modifican los privados con la ayuda del Estado, y no con subsidios sino con financiamiento de largo plazo y con competitividad impositiva".
Además consideró que la acusación de dumping por parte de Estados Unidos contra el biodiésel argentino es "una injusticia" y se esperanzó con que el mercado de la Unión Europea se reabra cuanto antes para poder volcar la producción.
Respecto a los cambios en el comercio mundial de granos, según detalló el empresario lo primer que hay que tener en cuenta es la decisión del Gobierno chino de comenzar a reducir los subsidio a la producción agrícola, a la par también de acumular grandes cantidades de stocks; confiar en que existen países en el mundo cuyo objetivo es producir alimentos para otros países -entre los cuales esta China-; y finalmente comprar algunas empresas con el fin de originar parte de sus necesidades en los países que producen alimentos.
"Esto es todo un plan maestro", afirmó el CEO, aclarando que China es consciente que estructuralmente no tiene ni la tierra ni el agua para producir los alimentos que necesita, y que existen países como Rusia, Ucrania, Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina que pueden producir mucho más de lo que necesitan para consumo propio: "de ahí se compone el balance productivo mundial".
Es así que el comercio agrícola cambiará en el mediano plazo pero también de acuerdo a los nuevos hábitos de consumo. "Hay una mayor demanda de alimentos proteico en los países asiáticos y en Europa hay una fuerte tendencia hacia el consumo de alimentos libres de gluten, volcándose más hacia la harina de legumbres y otras opciones sin esa proteína. Esto es un llamador para que las compañías se adapten a este nuevo escenario", adelantó Ramírez Martiarena.
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