3 de enero 2012 - 00:00

La “Naranja” que desecharon los Rolling Stones

Malcolm McDowell y su icónica caracterización para el clásico de Kubrick, que iba a rodar John Schlesinger con los Rolling Stones.
Malcolm McDowell y su icónica caracterización para el clásico de Kubrick, que iba a rodar John Schlesinger con los Rolling Stones.
Los Angeles - Cuarenta años después del estreno de «A Clockwork Orange» («La naranja mecánica»), pocos recuerdan que Stanley Kubrick pudo filmar una de sus películas más famosas gracias a que los Rolling Stones se bajaron del proyecto por un problema de agenda y acabaron revendiendo los derechos de la novela para el cine. ¿Cómo habría sido «La naranja mecánica» con Mick Jagger como Alex DeLarge y el resto de la banda -Bill Wyman, Charlie Watts, Keith Richards y Brian Jones- en el papel los «drugos» que bebían leche en el bar «Milk More»?

El director previsto era John Schlesinger, el de «Midnight Cowboy» («Perdidos en la noche»), y el proyecto pretendía dar un empujón a la carrera cinematográfica de Jagger, que estaba a punto de estrenar dos films llamados al fracaso: «Ned Kelly» y «Performance».

Aunque físicamente, el cantante de «Brown Sugar» podría haber funcionado como el psicótico y ultraviolento protagonista, parece poco probable que el tándem Stones-Schlesinger pudiera superar el resultado del que hoy es un clásico del cine y entonces una bomba de relojería. De hecho, el realizador declinó la oferta por tratarse de un film demasiado polémico en su reflexión sobre la violencia. «No es la clase de temas que particularmente me gusta abordar», aseguró entonces Schlesinger, quien sin embargo rodaría cuatro años más tarde la violenta «El día de la langosta».

«La naranja mecánica», el libro, era una de las cinco novelas que Anthony Burgess había escrito a las apuradas en 1961 para poder pagar la operación de su mujer, a la que habían diagnosticado un tumor cerebral. Según el propio autor, un libro prácticamente de encargo. Se había inspirado en la violación que ella sufrió en 1944 mientras Burgess estaba sirviendo al ejército británico en Gibraltar. Y vendió los derechos para el cine con urgencia a un productor teatral del off Broadway llamado Sid Litvinoff por la nimia cantidad de 500 dólares.

En mayo de 2008, una carta de Litvinoff a Schlesinger descubrió este curioso y poco conocido proyecto que, además, pensaba contar no con la música de Beethoven que utilizó Kubrick sino, a pesar de que los Stones iban a protagonizarlo, con una banda sonora de los Beatles.

«En cuanto leas el guión y la novela estoy convencido de que verás el increíble potencial que todos vemos en este proyecto», le escribió Litvinoff a Schlesinger. «Esta película debería romper los moldes con su lenguaje, su estilo cinematográfico y su música», proseguía el productor. Hay que aclarar también que el «Singin in the Rain» para las escenas de violencia fue idea del actor finalmente protagonista, Malcolm McDowell, por lo que nunca se llegó a pensar en ese estándar para que lo tarareara Jagger.

En la biografía de Stanley Kubrick escrita por John Baxter, recordaban cómo Jagger había manifestado su entusiasmo por el libro de Burgess, pero no era el único. Elvis Costello se convirtió en coleccionista de copias de la primera edición del libro, mientras que Paul Cook, baterista de los Sex Pistols había dicho: «Odio leer. Solo he leído dos libros. Uno era acerca de los hermanos Krey. Y el otro La naranja mecánica».

Al propio autor de la novela se le llegó a encargar un guión, que pudo ser hojeado por el crítico Adrian Turner, quien según Baxter fue demoledor en su opinión: «Tenía unas trescientas páginas y era ilegible. Burgess se había limitado a transcribir el libro palabra por palabra», dijo. Litvinoff retuvo durante unos meses los derechos de la novela, pero los Stones, que por entonces se acababan de autoproclamar «la banda de rock más grande del mundo», decidieron abandonar el proyecto.

Fue entonces cuando el libro volvió a caer en manos de Kubrick, quien ya lo había leído con cierto desinterés años antes, pero que tras ver naufragar su ambicioso proyecto de rodar la vida de Napoleón Bonaparte, desenterró la posibilidad de dirigir «La naranja mecánica».

Agencia EFE

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