25 de noviembre 2011 - 00:00

Llega ejemplo desde Chile sobre los emprendedores

Llega ejemplo desde Chile sobre los emprendedores
El programa Start-Up Chile fue creado en 2010 por el Ministerio de Economía con el objetivo de atraer emprendedores foráneos para que desarrollen sus proyectos en suelo chileno. A cambio de u$s 40.000 por proyecto, los emprendedores deben quedarse en Chile al menos seis meses. No es equity. Tampoco hay obligación de devolución ni de permanencia definitiva.

Mediante esta iniciativa, Chile espera convertirse en un «hub» de innovación y entrepreneurship en América Latina. Durante 2010, fueron seleccionados 23 start-ups de 14 países, y en lo que va de 2011, 264 proyectos de 61 naciones. La meta es que para el año 2014 hayan pasado por Chile 1.000 emprendedores.

El reconocimiento internacional del programa es tal que se ha transformado en un estándar para otros países: @startupamerica (USA) y @startupUK (Gran Bretaña) son algunos de los followers. ¿A qué se debe tanto favor internacional?

La respuesta comienza a delinearse en el hecho de que la apuesta del programa va más allá del dinero invertido e involucra la creación de un ecosistema de valor agregado a disposición de los soñadores. Es un modelo de return of investment más complejo, con componentes externos que exceden los internos. De allí su éxito.

Estímulo

A modo de ejemplo se puede mencionar la presencia en múltiples foros internacionales, así como también el uso sistemático de todas las herramientas que provee el marketing viral y las redes sociales para apoyar las iniciativas incubadas. El programa «Advocates», por ejemplo, estimula a los «amigos de la casa» a amplificar la difusión del programa en todo el mundo, generando así un retweet permanente de los proyectos, que logran una exposición que en algunos casos vale mucho más que el dinero inicialmente recibido.

No sólo el aporte es sistémico, también los retornos, muchos inesperados, que exceden el programa y los proyectos. A manera de ejemplo, el cambio en el sistema de evaluación educativo chileno a raíz de la reválida de los títulos que hubo que realizar para los hijos de un emprendedor de Utah.

Los retornos internos son esperados en toda inversión y tienen siempre algún tipo de relación matemática con los recursos invertidos. Sin embargo, las externalidades positivas responden a consecuencias diferentes que a veces llegan a lugares remotos. Esto tiene que ver con la construcción de cadenas de favor.

Respuesta

La respuesta a la pregunta realizada podemos encontrarla en la dimensión del dar. Un viejo proverbio indica que para recibir primero hay que dar alegremente, y que de esa manera resultados beneficiosos serán añadidos.

@StartupChile constituye una siembra realizada no sólo sobre el emprendedor sino también sobre el ecosistema institucional y de negocios. La conexión horizontal con el emprendedor que no busca microadministrar sino inspirar provoca ese favor inicial. Ese dar desinteresadamente es la chispa que produce el efecto dominó restante.

Esperamos un efecto derrame que motive la construcción en los negocios de nuevos modelos transformacionales que, superando la ecuación de lo que se invierte por lo que se espera, evolucionen a sistemas en los que el dar es superador y eso al final provoca, además sin quererlo, que lo recibido sea lo que nunca se imaginó se podría obtener.

(*) Zang, Bergel & Viñes Abogados

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