Lo que dejó Sandy: sufragar sin luz, en carpas, por mail y por fax

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Nueva York - Cuando hace una semana se vislumbró la dimensión del impacto del ciclón Sandy en la costa este de Estados Unidos, el cielo pendía gris y bajo: millones de personas estaban sin agua y sin suministro eléctrico, cientos de casas quedaron inundadas o destrozadas, había decenas de muertos.

Justo una semana después, ayer, el sol brillaba radiante sobre la región y millones de personas se disponían a concurrir a las urnas. «Si uno no tiene techo ni comida, votar no es una prioridad», comentó un político demócrata de Nueva York, Jumaane Williams.

Y es que Sandy cambió las prioridades en gran parte de la costa este del país poco antes de las elecciones presidenciales. Algunos locales electorales, en particular en los estados de Nueva York y Nueva Jersey, quedaron destrozados o no tenían electricidad; el transporte público -es decir, para muchos, el modo de llegar a los locales- funcionó con limitaciones; muchos rescatistas fueron organizados en turnos de 12 horas y no sabían cuándo ir a votar.

Sin embargo ayer se formaron filas en muchos locales. «Votar es nuestro derecho», dijo Justine Fricchione a The New York Times, que debió ser evacuada de su vivienda ante el paso de la tormenta. «Así que es cuestión de averiguar cómo llegar y luego uno lo hace y ya está».

Unos 100 locales electorales tuvieron que ser reorganizados en el estado de Nueva York. Se montaron carpas improvisadas o camiones militares con generadores eléctricos y calefactores portátiles.

A último minuto, el gobernador del estado, Andrew Cuomo, firmó un decreto para que los ciudadanos no se vieran obligados a votar en un local determinado: ayer los neoyorquinos pudieron votar donde quisieron o adonde llegaron.

Se organizaron además traslados especiales para que quienes residen en zonas particularmente afectadas puedan llegar a las urnas. «Sólo porque uno debió abandonar su hogar no significa que no tenga derechos», señaló Cuomo, si bien quien votara en un local que no era el que le correspondía desde un primer momento, no podrá pronunciarse en lo referente a algunas de las otras consultas planteadas ayer en las urnas.

La medida extraordinaria también rigió para Nueva Jersey, donde el gobernador Chris Christie permitió votar por fax y mail. Se tomaron todas las disposiciones destinadas a facilitar la votación a los afectados, destacó el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. «La única pregunta es: ¿lo harán?».

La participación seguramente estuvo muy por debajo de la registrada hace cuatro años, opinó el politólogo Ben Dworkin: «No todos podrán llegar a un local electoral».

Sin embargo, eso no debería alterar el resultado local: tanto Nueva York como Nueva Jersey son fuertes bastiones demócratas.

Agencia DPA

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