Muy sencillo y tal vez muy grave. Pero antes de las explicaciones veamos algo de contexto: ¡esta no es la manera que se suponía que fuera noviembre y mucho la semana del «Día de Acción de Gracias»! Históricamente noviembre es el mejor o el segundo mejor mes del año para lo bursátil y Thaksgiving una de las mejores semanas (comienzo del Rally de Navidad, Fin de año, etc.). Pero con el 0,46% que perdió ayer al cerrar en 11.493,72 puntos, el Dow acumula cinco sesiones consecutivas en baja (retrocediendo en promedio más del 1% por día), cae el 0,72% para lo que va del año y el 3,85% para lo que va del mes. Obviamente las cosas no se están dando de acuerdo con las pautas históricas (admitiendo que existan pautas históricas). No es que faltaran noticias capaces de alimentar un rally alcista: las cuatro principales calificadoras de riesgo se juntaron para tranquilizar a los inversores diciendo que no le bajarán la calificación a los EE.UU. (al menos no en lo inmediato); el contenido de las minutas de la última reunión de la Fed dio pie a titulares del tenor se viene el QE3 (titulares que nadie escribió ya que la noticia brilló menos que una cañita voladora mojada); el FMI, reconociendo la gravead de la situación, anuncio que abría una Línea de Precaución y Liquidez para apuntalar a los países europeos en problemas (que al hacer los números no pasaban de ser migajas), etc. Pero la realidad marca que a pesar de que el Dow llegó a trepar el 0,21%, las buenas nuevas no alcanzaron. Ahora, olvidémonos de enumerar las malas noticias y concentrémonos en lo que está pasando. Ayer hablábamos de la suba del spread TED como señal de problemas en los bancos europeos. Ese mismo día el BCE debió facilitar 247.000 millones a los bancos; la causa: retiro de depósitos y renuencia a prestarse entre las entidades (así suben el euro y baja la tasa germana). Una explicación: de no recibir auxilio en diciembre Grecia deberá declararse en default o salirse del euro. Con los antecedentes de México 94 y Argentina 2001 (ambos pocos días antes de Navidad), el temor a un corralito allí y algo menos en España han disparado un sordo retiro de depósitos. Ojalá nos equivoquemos.
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