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Lo que no crece, empeora

Lo más preocupante es la actuación de Los Pumitas en el Mundial. ¿Cómo puede ser que con la preparación que tienen estos jóvenes hoy, a través de los Pladares, pierdan contra un equipo como Italia? Que como todos saben, es un país donde la práctica del rugby es precaria en categorías infantiles y juveniles y sólo hace unos pocos años están encarando seriamente este tema.
Son varios los interrogantes que aparecen para analizar este presente: ¿Influyó el cambio de entrenador? ¿La elección de los jugadores por parte de los entrenadores fue la correcta? ¿La preparación en el Pladar que tienen los jugadores es la ideal? ¿La elección de los jugadores que deben ir al Pladar es acertada?... Es importante detectar cuál es el problema, ya que es serio y atenta contra el futuro del rugby argentino.
Los Pumas cumplieron un buen papel en su debut de la serie con Irlanda. Daniel Hourcade, Head Coach del seleccionado argentino, plantó un equipo joven, con debutantes, y muchos pensaban que Irlanda iba a aplastar a este joven equipo Puma. No fue así, se vio un equipo unido y disciplinado, que intentó atacar siempre a Irlanda, animándose a jugar. Se destacaron algunas jóvenes figuras como el centro Gabriel Ascárate y el fullback Joaquín Tuculet. Y un escalón más arriba el octavo tucumano Benjamín Macome y el segunda línea Tomás Lavanini. Ante la exigente agenda inter-nacional que tienen Los Pumas, sumado a las pocas posibilidades de contar con jugadores que tienen contratos en Europa en algunas ocasiones, es muy importante trabajar con esta base de jugadores que militan en Argentina para poder contar con un plan-tel permanentemente, y no un reducido grupo de 15 o 20 jugadores preparados para este nivel.
En el rugby argentino la mayor base de jugadores preparados para un nivel internacional cada vez más exigente llega gracias al empuje de siempre de los clubes (fortaleza que caracteriza al rugby argentino) y que no se da en ningún otro país del mundo como acá. Todas estas actividades tienen que acoplarse y apuntar al mismo norte, al crecimiento dentro de un marco que respete y preserve los valores del rugby criollo (esta es una cuestión fundamental), porque lo que no crece, empeora.
Buscar la mejor forma de que estos sectores puedan cumplir sus fines, y potenciarse para beneficios en común, es un desafío muy importante para el futuro del rugby.


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