18 de noviembre 2011 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Jorge Sánchez Córdova, presidente de Banco Finansur; el empresario Martín Cabrales y Juan Manuel Sánchez Córdova, vicepresidente de Finansur, en el cóctel de fin de año anoche.
Jorge Sánchez Córdova, presidente de Banco Finansur; el empresario Martín Cabrales y Juan Manuel Sánchez Córdova, vicepresidente de Finansur, en el cóctel de fin de año anoche.
Semana negra para el mercado local, doblemente golpeado por las noticias autóctonas y las de Europa. Ni cuando se estatizaron las AFJP se vivió un clima similar en las mesas de dinero. Ahora, los operadores del dólar entran casi en una categoría de «dealers» de productos prohibidos en las mesas. Por eso, órdenes de compra poco significativas se pueden hacer pero vía chat de Facebook, SMS, chat de Blackberry u otros similares. Algunas versiones circulantes en la plaza señalan que teléfonos estarían controlados y que además hay agentes encubiertos que ingresan en casas de cambio averiguando por dólar paralelo. Leyendas urbanas o no, lo concreto es que hoy cualquier rumor prende en la plaza. Por eso, los comentarios sobre una pesificación -algo con poco sentido hoy porque ello se hizo en 2001 para aliviar créditos hipotecarios en dólares que hoy no existen- tuvieron impacto hace una semana. Y el CV de funcionarios no ayuda en ese sentido. En medio de tanta desazón, al menos ayer hubo buen clima en el cóctel de fin de año organizado por el Banco Finansur para clientes. Más de 200 personas asistieron al Yach Club Puerto Madero con Jorge Sánchez Cordova, más que feliz por el nacimiento de su nieta Sofía, hija de Tomás. Hasta la medianoche permanecían operadores bebiendo y degustando todo lo que se ofrecía al paso, quizá para recuperar lo que el mercado no daba. Sobre la hora arribó el flamante accionista del Finansur, Marcelo Figueiras. Pero al comenzar la semana, el lunes, como todos los años, la banca corporativa del Standard Bank organizó su ya clásico torneo de tenis. Fue la edición 12ª y en Buenos Aires Lawn Tennis con una sorpresa para los clientes que asistieron: la presencia de David Nalbandian en la entrega de premios. Otro evento convocante ayer, de más de 300 asistentes, fue el del Banco Industrial en el que atraía la participación del economista Ricardo Arriazu. El HSBC, por su parte, el martes había efectuado su competencia de karting para clientes, divertimento ideal para el vértigo financiero actual. Para cerrar, ayer también el Citi hizo su evento repitiendo sushi de Azul Profundo en la zona de Retiro. Más de uno fue arbitrando de evento en evento cerrando a medianoche las «operaciones».

Volvió el «talibán» con sus acertadas proyecciones de los mercados del mundo y su acidez característica. «Los datos de EE.UU. vinieron como para generar un rally en Bolsas del mundo. Alemania lo volvió a arruinar», graficó este operador-economista que se escuda con ese seudónimo. «La Reserva Federal y el Banco de Inglaterra deberían hacer un segundo desembarco en Normandía comprando títulos si pudieran, de los países en problemas», ironizó. Obama seguramente debe estar tirando dardos sobre una imagen de Merkel dado que Europa le está arruinando la recuperación económica y sus chances en las próximas presidenciales. Sobre lo local, el «talibán» es contundente: «Hay que vender cupones en dólares. Tienen descontado que la economía crecerá más del 3% en 2012 y ello será un milagro».

Siguen llegando mails a este diario solicitando develar la identidad del operador que se escuda bajo el seudónimo del «Oso». Su informe vía correo electrónico arribó a las 11 horas de ayer, ya avizorando la debacle que sobrevenía. Esta es la opinión del ejecutivo de banca privada: «1) estas últimas semanas estamos viendo un desacople entre la Bolsa norteamericana y la realidad europea. El argumento de los economistas de los grandes bancos (vendedores de ilusiones) es que los números de la macroeconomía y los balances de las empresas están mejor que los pronósticos; por lo tanto, EE.UU. es la alternativa a lo que pasa en Europa; 2) quiero decirles que si bien estos últimos días ya se empezó a hablar sobre una Unión Europea distinta (más chica, menos países), creo que el mercado no contempla un desastre como el que podría producir la salida de alguno de estos países como miembro del mercado común; 3) el BCE está haciendo lo mismo que hace la Reserva Federal o el banco de Inglaterra, o el de Japón, pero la gran diferencia es el nivel de tasas ; EE.UU. está al 1,95% a 10 años, Japón está al 1%, Inglaterra al 2,15%, Alemania, al 1,8% luego sigue Francia al 3,70%, España al 6,70% y la bella Italia, al 7%; 4) esto es insostenible en el tiempo; 5) mi impresión es que este año el pavo no va a estar muy rico en el Día de Acción de Gracias y el rally de Papá Noel, como en 2008, lo tendremos que esperar hasta el próximo año; 6) lo último, inviertan en dólares (si pueden)».

Recién ayer, ante la mayor oferta de divisas, el Central aflojó un poco los controles sobre la demanda de empresas que se canaliza a través de los grandes bancos. «Hoy (por ayer) nos dejaron que los importadores pudieran acceder al mercado cambiario, después de varios días de veda. La verdad es que esa situación ya no se podía sostener», graficó el operador de un banco extranjero. Hace diez días que las entidades se ven obligadas a informar al BCRA cada operación de compra de divisas, quién está detrás y cuál es el motivo por el cual se desea acceder a dólares. El ojo está puesto particularmente en las transacciones relacionadas con el giro de utilidades al exterior. Cualquier compañía que busque comprar divisas con ese fin recibe inmediatamente un llamado del Gobierno para que postergue la transacción. Puede ser una solución de corto plazo, como mucho ganar tiempo hasta el verano. El Central terminó ayer con saldo comprador de u$s 35 millones, demasiado exiguo para el grado de control. Sin embargo, las reservas igual cayeron en buena parte por la variación negativa del oro y de otras monedas. Adicionalmente, la caída de reservas por retiros de caja de ahorro se viene desacelerando en forma sensible, aunque el «goteo» continúa. El dato alarmante se conocerá hoy, cuando el Central divulgue el dato de caída de depósitos en dólares de la anterior semana (del 7 al 12 de noviembre). La cifra de salida superó los u$s 1.000 millones sólo en esos cinco días, es decir que el promedio estuvo cerca de los u$s 200 millones diarios. En las dos primeras semanas de los nuevos controles de AFIP, la caída de depósitos en moneda extranjera superó el 11% del total que había a fines de octubre (casi u$s 15.000 millones). Esta evolución habla a las claras del grado de histeria que se apoderó del mercado y que se fue calmando esta semana luego de señales del Gobierno sobre la disponibilidad de billetes para los bancos.

La teoría del desacople de Wall Street en relación con Europa aún está lejos de materializarse. Parecía que los datos algo más alentadores de la economía norteamericana podrían dejar las acciones al margen del derrumbe europeo, pero no fue así. Si bien el aumento del consumo y la recuperación del PBI impactarían positivamente en las ventas de las empresas, la exposición de la banca norteamericana en la deuda europea es demasiado considerable como para considerar que el impacto de la crisis en el Viejo Continente pasará de largo. Ayer las acciones bancarias cayeron un 2%, es decir, más que el promedio de pérdida del S&P 500 (casi un 1,7%). Los bancos argentinos se ven impactados doblemente, por la debilidad del sector financiero en los mercados desarrollados, pero también por la situación interna. Se estima que la suba de las tasas de interés les quitará margen de rentabilidad a las entidades con el paso de los meses, luego de manejarse durante mucho tiempo con elevados niveles de «spread» entre la tasa activa y pasiva. La caída de los depósitos en moneda extranjera, en cambio, tendría un impacto menor en los balances de las entidades.

Así como cayó a niveles mínimos la operatoria en el mercado formal de cambios por los controles, sucede algo similar con la operatoria del dólar paralelo. El circuito está totalmente cortado, ante una demanda que se mantiene firme pero sin posibilidad de adquirir billetes. Los controles sobre los corredores de cambio son extremos e impiden que el público o las empresas que habitualmente se nutrían en el mercado informal puedan hacerse de las divisas. Por eso, es imposible contar con una cotización demasiado fiable del «blue», en la medida en que se mantengan los controles.

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