13 de marzo 2012 - 00:00

López: “La percusión ocupa hoy otro lugar en la música”

Horacio López: «Es un trío a la vez explosivo y sutil, capaz de prenderse fuego cuando hacemos Hancock, o de ser muy sutil en otros casos, como cuando interpretamos un tema nuestro».
Horacio López: «Es un trío a la vez explosivo y sutil, capaz de prenderse fuego cuando hacemos Hancock, o de ser muy sutil en otros casos, como cuando interpretamos un tema nuestro».
Ex integrante de proyectos muy recordados como el trío Alfombra Mágica, ex músico del cantante afro Jon Lucien, compañero de actividad musical de Pablo Ziegler, Ruben Rada o Dino Saluzzi; miembro del grupo Cuartoelemento; creador y responsable de una escuela de percusión y de un método de enseñanza llamado «Tres golpes. Lenguaje afrolatino y étnico». La vasta trayectoria del baterista y percusionista Horacio López incluye además, en diferentes momentos de su vida, nombres como los de Litto Nebbia, Paquito DRivera, Luis Salinas, Hugo Fattoruso, Herbie Hancock, Airto Moreira o Egberto Gismonti, entre muchos otros.

Con ese bagaje, sale al frente de un trío que bautizó «aHora», jugando con las palabras entre su nombre y el tiempo en el que le toca sonar. Esta formación incluye al pianista Ricardo Nolé y al bajista Alejandro Herrera, y para el concierto que harán mañana en Boris Club, sumarán al saxofonista Víctor Carrión como invitado especial. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo se logra un lugar destacado y de liderazgo desde instrumentos aparentemente sólo atados al acompañamiento como la batería y la percusión?

Horacio López: En los últimos años, la percusión tomó un lugar diferente en el ámbito musical; inclusive, ya no se piensa la batería y la percusión por separado sino como algo conjunto. Eso, más allá de lo mucho descartable que pueda estar ocurriendo por allí, ha dado una dinámica muy importante al asunto. En lo personal, creo que ha sumado que yo también cantara y compusiera, o que hiciera mi aporte a la educación de lo afrolatino y lo étnico con la percusión como instrumento. Lo que quiero decir es que, para mí, el instrumento que uno elija, en definitiva, es algo secundario; lo que importa es el lenguaje y lo que uno quiere transmitir con ese instrumento.

P.: Pero sin dudas muchas veces le tocó jugar el papel menos brillante y ser, justamente, sólo acompañante.

H.L.: Claro que sí y me gusta mucho que eso haya sucedido o que siga sucediendo. Yo empecé en los años 70 tocando en cabarets y esa fue una escuela maravillosa. Viajé a Estados Unidos para trabajar en un hotel internacional y allí me conecté con Jon Lucien; y a partir de él con Herbie Hancock con quien toqué en muchas jam sessions. Lo que digo es que reivindico la profesión del músico, sea desde el instrumento que sea. Más allá de la fuente de trabajo, da una versatilidad que no hay escuela que la iguale.

P.: ¿Qué ha significado compartir escenarios o discos con gente tan importante?

H.L.: Esa es otra escuela muy valiosa y con todos aprendí mucho. La interlocución con Saluzzi, Rada, Hancock y todos con los que tuve la suerte de tocar, me puso en un lugar en el que no se puede aflojar. Por un lado, se aprende mucho, y por otro, ayuda a ubicarse en la verdadera dimensión sin creerse lo que no se es.

P.: ¿Le resulta igualmente agradable participar de proyectos ajenos que encarar los suyos propios?

H.L.: Todo está bueno para mí porque me gusta muchísimo tocar. O sea que me divierte toda la música que está bien hecha. Me gusta sentirme bajo las órdenes de un «director técnico» cuando tengo respeto por ese músico. Cuando llevo mi propios proyectos, la sensación es otra por supuesto porque se trata de expresar mi momento eligiendo el cómo y conduciendo a mis compañeros.

P.: ¿De qué se trata este trío que tocará ahora en Boris?

H.L.: Es un proyecto que nació siendo más colectivo hace unos pocos meses y que ahora estoy de algún modo encabezando. Diría que es un trío a la vez explosivo y sutil, capaz de prenderse fuego cuando hacemos, por ejemplo, un tema de Hancock, o de ser muy sutil en alguna pieza de alguno de nosotros. Si tuviera que ponerle un rótulo, diría que es, en alguna medida como todo lo que yo hago, un grupo de jazz latino.

P.: ¿Es cómodo trabajar con músicos con historias importantes en la música argentina como sus compañeros en este caso?

H.L.: A mí se me facilita porque son músicos que manejan de sobra sus instrumentos, porque son compositores y arregladores, porque entienden todo de lo que se habla. Y encima no hay rivalidad. En ese sentido, no puedo quejarme: a esta altura de las cosas, siento que los músicos me respetan y ése es un gran orgullo.

P.: ¿Cómo sigue este proyecto?

H.L.: Por el momento, iremos haciendo los conciertos que se nos vayan presentando, siempre con temas de Hancock o nuestros como hasta ahora. Quizá, en algún momento se transforme en un cuarteto ya con Carrión como integrante definitivo, quizá en algún momento pensemos que estamos maduros como para hacer un disco. Eso se irá viendo.

Entrevista de Ricardo Salton

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