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López Puccio: prestigiar los coros a través del repertorio
Carlos López Puccio (izq.) junto a su Estudio Coral de Buenos Aires, que hará un concierto extraordinario de fin de año.
Periodista: ¿Hay un común denominador entre las obras seleccionadas además de su inspiración folklórica, por ejemplo la complejidad de su escritura?
Carlos López Puccio: Creo que sí. Es difícil de expresar, hasta temerario: calidad artística. Siempre he intentado que los programas del Estudio Coral se conformen mayormente con obras de elevada calidad musical. El repertorio coral muchas veces está plagado de piezas de inspiración menor, lo cual en cierto modo justifica la poca estima y valoración que el gran público normalmente tiene del canto coral. Yo suelo comentar que nuestros programas se integran mayoritariamente con obras de las «grandes firmas», por ejemplo en éste las de Schönberg, Ligeti, Poulenc, Brahms o Britten. Pero no están en nuestros programas sólo por ser grandes firmas ni porque sus obras engalanen ornamentalmente esos programas, sino al revés: precisamente son grandes firmas porque siempre sus obras tienen un nivel de calidad superior al corriente y hacen del programa una experiencia musical elevada, aunque a veces exijan mayor capacidad técnica de los intérpretes. La complejidad de escritura puede ser un elemento de peso, pero no es el único que tengo en cuenta. También importan la calidad de los elementos poéticos y la nobleza y originalidad en el tratamiento del material generador.
P.: El programa incluye, casi como excepción, el estreno argentino del «Homenaje a Luigi Nono (Omaggio a Luigi Nono)» de György Kurtág.
C.L.P.: El lenguaje de la obra contrastará fuertemente con el resto del programa, pero eso nos pareció -por un lado- divertido. Y por el otro, una ofrenda a la tradición de repertorio de avanzada que siempre transitamos, algo que nuestro público más cercano espera y valora. El «Omaggio» consta de seis números breves, con poemas en ruso de Rimma Dalos, compuestos hasta para 30 voces, con técnicas diferentes (esto bien podría reflejar la vastedad de caminos recorridos por su admirado amigo). Tal vez los más «fuertes» sean los números escritos con clusters, a veces densos, otra estudiadamente abiertos, estables o en movimiento. La obra es de una belleza un tanto hermética (sobre todo para una primera audición), pero intensa.
P.: ¿Cómo se logra sostener la calidad musical de un grupo a través de los años sin apoyo oficial y casi tampoco de instituciones privadas?
C.L.P.: Supongo que el gran secreto es el amor por la tarea en común, por el trabajo de cámara, por el canto coral con mayúsculas. El Estudio Coral tiene algo de refugio: allí treinta cantantes, la mayoría de ellos profesionales del canto, hacen por amor lo que normalmente en sus trabajos no pueden lograr. La diferencia es que en el Estudio Coral hay verdadera pertenencia y un objetivo común que no viene impuesto por un programador inaccesible sino que se busca alcanzar metas compartidas -en calidad y en repertorio- deseadas por todos.
P.: ¿Qué es lo que define el sonido de un buen coro y la maestría de un director?
C.L.P.: Es una pregunta que, por lo menos a mí, me apasiona. Pero no creo que al lector no especializado pueda interesarle, dado que no sólo se hace necesario hablar en términos técnicos sino que además toca aspectos muy opinables o muy evanescentes. Mi lista personal, sólo para abrir una discusión sobre el significado y el peso de estos elementos sería: expresividad, afinación, empaste, rango dinámico, versatilidad de color. Se trata de conceptos no totalmente ponderables. Hecha esta lista (reducida, hay muchos parámetros más) un buen director será para mí el que mayor puntaje obtenga en cada uno de estos rubros de manera equilibrada, es decir: sin sacrificar uno en función del otro.
P.: ¿En qué medida el trato humano influye en la calidad de un grupo?
C.L.P.: No conozco ningún grupo musicalmente admirable en el cual la calidad artística, esa que lo diferencia de lo muy bueno, no refleje aspectos de las relaciones humanas de los integrantes entre sí y con el director.
P.: La circunstancia de que usted pertenezca al grupo Les Luthiers tal vez atrae a un sector del público que posiblemente de otra manera no iría a escuchar a un coro. ¿Está de acuerdo con esta afirmación? ¿Qué sentimientos o pensamientos le provoca?
C.L.P.: Les Luthiers nunca me ha agradecido suficientemente por esos miles y miles de espectadores que han ido al teatro sólo porque admiraban al Estudio Coral de Buenos Aires. Hablando en serio: no creo que haya mucha gente que pase de un grupo al otro llevada por mi personalidad magnética.
Entrevista de Margarita Pollini


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