"Es sorprendente y lamentable" el avance de los euroescépticos y nacionalistas, "pero ahora se trata de volver a conquistar a esos electores", declaró Merkel, quien agregó que la mejor respuesta a este hecho inédito en la vida política europea es la implementación de "una política de competitividad, de crecimiento y de empleo".
A pesar de la victoria de su formación, el CDU/CSU -que enviará el mayor contingente de diputados alemanes al Parlamento, 34- la canciller alemana entendió que su país no es inmune al auge de las formaciones extremistas o antieuropeas que se apoderó de la UE.
Por primera vez en la historia de la eurocámara un diputado neonazi alemán del NPD ocupará una banca en el hemiciclo, mientras una formación antieuropea, AfD, enviará, si se confirman las proyecciones, siete diputados.
En Francia, en donde el ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen causó un terremoto en la arena política al convertirse en la primera formación del país (25%), un abatido Hollande reconoció ayer que frente a la "dolorosa" realidad de los resultados, que ubicaron al Partido Socialista tercero, su deber es "reformar Francia y reorientar Europa" para establecer como prioridad "el crecimiento, el empleo y la inversión".
"Europa se hizo ilegible, lejana e incluso incomprensible para los Estados. Eso no puede continuar. Europa debe ser simple, clara para ser eficaz", concentrarse en las prioridades y "retirarse donde no se la espera", dijo en un mensaje grabado y emitido por televisión en el horario de los noticieros de máxima audiencia.
El mandatario, que hace dos meses enfrentó otra derrota en las elecciones municipales a manos de los conservadores, responsabilizó a Europa, a los partidos de Gobierno y a la política en general por el auge ultra. "Es una desconfianza hacia Europa, que inquieta más que protege, una desconfianza hacia los partidos de Gobierno, tanto de la mayoría como de la oposición, una desconfianza hacia la política tras tantos años de crisis", argumentó.
Por su parte, Cameron, que fue vencido por el antieuropeo UKIP, que casi duplicó su representación en el PE con 24 escaños, y los laboristas, transmitió a varios líderes europeos que la UE "debe cambiar" y que las elecciones demostraron que no se puede seguir como hasta ahora.
Un portavoz de Downing Street dijo que éste será el principal mensaje que repetirá hoy en el Consejo Europeo informal que se celebra en Bruselas con la participación de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que analizarán los resultados de estos comicios. Además van a negociar el nombre del sucesor del actual presidente de la Comisión Europea (órgano ejecutivo del bloque), José Manuel Durao Barroso. Entre los favoritos suenan el ex primer ministro luxemburgués, Jean Claude Juncker (PPE) y el actual presidente del PE, el alemán Martin Schulz (socialdemócrata).
En opinión de Cameron, los resultados demostraron "la necesidad de reformas para asegurar que la UE haga más para dar lo que piden los votantes: trabajo, crecimiento y un futuro mejor".
Para los analistas quedó claro que los electores decidieron apoyar a los partidos antieuropeos y antiinmigración, en un contexto de frustración por la crisis económica y el nivel histórico de desempleo mientras los gobiernos aplican políticas de rigor fiscal y recortes estructurales para sanear las cuentas públicas a pedido de Bruselas.
No obstante los magros resultados de los oficialismos europeos, en el Parlamento Europeo las fuerzas dominantes seguirán ejerciendo el control de la actividad en la próxima legislatura.
Con 214 escaños para el Partido Popular Europeo (PPE, conservadores) y 189 para los socialdemócratas, estas dos formaciones controlarán la mayoría del hemiciclo de 751 bancas, de las cuales 142 serán ocupadas por diputados de partidos antisistema, antieuropeos y de extrema derecha.
| Agencias AFP, EFE, DPA y Reuters |


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