30 de junio 2017 - 00:00

Los mitos y verdades del empleo industrial

El economista Sebastían Galiani, asesor del ministro Dujovne, efectuó un análisis sobre el empleo industrial y su evolución. Fue en el sitio “www.focoeconomico.org” y en colaboración con Martín Caruso (UNLP).

Los mitos y verdades del empleo industrial
En el debate público en Argentina -y también en muchos otros países- se suele afirmar que si no crece el empleo manufacturero, esto es, el empleo industrial, no habrá empleo para todos los trabajadores. Incluso a veces se afirma que la industria debería ser la fuente primaria de empleo para amplios sectores de la población. ¿Es esto cierto? ¿Qué dicen los datos? La evidencia sobre la evolución de la composición del empleo argentino está lejos de confirmar esta visión. El gráfico elaborado sobre la base de datos del Centro de Crecimiento y Desarrollo de la Universidad de Groningen (Groningen Growth and Development Centre), muestra la composición por sectores del empleo argentino entre 1950 y 2011, el período más largo disponible. Muestra que el empleo manufacturero alcanzó un pico del 27% del empleo total en la década del '60 para luego caer de manera suave, pero sin pausa, hasta el fin de la serie. A lo largo de todo el período el sector manufacturero está lejos de haber sido la principal fuente de empleo. Esto se ve claramente en el gráfico, que muestra que el sector de servicios ha sido la principal fuente de empleo.

Sin embargo, aquellos que consideran que la evidencia para la Argentina es el resultado del fracaso del modelo de sustitución de importaciones en el país, también descubrirán que están equivocados con solo inspeccionar los datos de otros países. Los países desarrollados han atravesado un proceso muy parecido al observado en la Argentina. De hecho, el pico de empleo manufacturero argentino es similar al de Estados Unidos (25%), Francia (25%), Holanda (26%), Italia (28%) y el Reino Unido (32%). Nuevamente vemos que la principal fuente de empleo en los países desarrollados es el sector servicios.

La dominancia del sector servicios es una regularidad empírica notable. Los países en desarrollo tampoco escapan a estas tendencias e incluso en muchos países pobres el sector servicios es la principal fuente de empleo. En Corea del Sur, el caso de este país es muy ilustrativo, pues en los 50 años que van desde 1960 hasta 2010 pasó de ser un país pobre y primario a ser un país rico. Aun siendo considerado por muchos como un caso paradigmático de industrialización exitosa, vemos que el empleo manufacturero alcanza un pico del 28%, no muy distinto al de la Argentina o los países desarrollados, para luego también caer suavemente. El empleo en países como Taiwán, China o Singapur se da predominantemente en servicios. De hecho, con los avances en la automatización es posible que el declive del empleo en el sector manufacturero se acelere incluso en estos países.

¿Cómo podemos explicar este fenómeno? En principio, en una sociedad de subsistencia, tanto el empleo como la producción están concentrados en el sector primario. A medida que la tecnología y la riqueza avanzan se generan excedentes que pueden ser volcados nuevamente al sector primario o hacia otro sector. A medida que la sociedad se va volviendo más rica, la demanda por bienes manufacturados aumenta y este sector capta los excedentes de mano de obra liberados por el sector primario (a menos que se especialice completamente e importe la totalidad de los bienes manufactureros). En la medida que la sociedad continúa desarrollándose se genera una demanda por servicios, los cuales crecen en difusión y sofisticación con la riqueza de la sociedad. Ese crecimiento de la riqueza que lleva a la demanda difundida de servicios además es causado por un fuerte aumento en los factores productivos, principalmente concentrado en los sectores primario y manufacturero. Así, el empleo en estos sectores disminuye y los servicios se vuelven la principal fuente de empleo. Esta narrativa es consistente con la tendencia a largo plazo experimentadas por el empleo en los países más desarrollados. Una versión más sofisticada incluye la posibilidad del comercio internacional, pero no modifica la predicción básica desarrollada.

Esta discusión nos alerta del peligro de intentar ir contra de esta marcada tendencia de largo plazo en la Argentina. Si bien la competencia internacional de nuestro sector manufacturo es factible en muchos sectores si estos logran producir bienes diferenciados y de calidad, ello no es el caso en los sectores intensivos en trabajo no calificado. Por otro lado la subvención de estas actividades con el único fin de mantener el empleo genera grandes distorsiones que redundan en una asignación sub-óptima de trabajadores, reducen la riqueza agregada e induce esfuerzos innecesarios en la búsqueda de rentas. Mirando hacia adelante, una mejora sustancial en nuestro capital humano y una integración estratégica al mundo son una mejor receta que un sistema de protección industrial artificial, en pos de lograr una mayor calidad de vida de los trabajadores. Para maximizar el empleo en el sector servicios, se necesita aumentar la riqueza y que esta se encuentre mejor distribuida de forma sostenible.

Dejá tu comentario