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Los ven holgazanes y encima se quejan
Para ello lleva a cabo numerosas campañas publicitarias, con carteles, folletos, e incluso cuenta con su propia cadena de televisión (europarl.tv), desde la que hace propaganda e invita a los casi 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea (UE) a participar en las elecciones a la Eurocámara, que cada vez registra menos participación.
Fotografías de eurodiputados mientras bostezan, otras que los muestran directamente en medio de una breve siesta mientras sus compañeros se esfuerzan por explicar una iniciativa: la prensa europea no tuvo piedad con los políticos más perezosos de la Eurocámara.
Para contrarrestar esa imagen, el PE se puso duro y pensó ayer que podía doblegar a los poderosos «lobbies» de la Eurocámara amenazándolos con que, a partir de hoy, los diputados que faltasen sin motivos a la intervención del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, serían objeto de sanciones.
Recomendación
Los representantes de los principales grupos parlamentarios adoptaron una recomendación para que la presencia en el discurso sobre el «estado de la Unión Europea» fuese lo «mayor posible».
Se pensaba incluso imponer multas de al menos 300 euros por eurodiputado (cada uno de ellos gana cerca de 8.000 euros).
No obstante, los intentos por imponer disciplina fueron estériles. Un poderoso grupo de presión (desde los principales partidos políticos en Estrasburgo) logró que la iniciativa fuera retirada.
Pero tampoco es la primera vez que el portavoz del Parlamento Europeo, el español Jaume Duch, tiene que salir al paso de las críticas que ponen a la Eurocámara como una de las instituciones más «holgazanas» de la UE, junto al Comité de las Regiones, que representa a las regiones de Europa, calificado por algunos como «inservible» o «cementerio de elefantes políticos».
«Esas críticas son infundadas. La prensa debería contabilizar, de manera estadística, la cantidad de horas que pasamos en los aviones, lejos de nuestras familias, viajando en determinadas misiones de trabajo, o las horas que pasamos en nuestras casas preparando documentos para las distintas comisiones, incluso en fines de semana», explica Vicent Garcés, ex eurodiputado del Partido Socialista Europeo.
Desde el Partido Popular Europeo (PPE), la mayor fuerza de la Eurocámara, seguida por los socialistas, su jefe de filas, Joseph Daul, consideró, antes de que se desmintiese la aplicación de sanciones monetarias, que «esta medida de fuerza, que obliga a los eurodiputados a estar presentes, tendrá el efecto contrario: una deserción en masa del hemiclico de Estrasburgo», según declaró a la emisora francesa France Info.
Ayer mismo, entre bastidores de las diversas formaciones políticas de Estrasburgo, se respiraba un aire de enojo.
«Nadie tiene por qué imponernos la presencia en el hemiciclo», aseguraba un eurodiputado del partido Verde, que pidió el anonimato. «Somos libres de organizarnos como nos plazca, ya no somos niños de escuela a los que hay que controlar», agregó.
Agencia DPA


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