Arminio Fraga, ex presidente del Banco Central del Gobierno de Fernando Henrique Cardoso, dijo ayer en una entrevista al diario O Estado de Sao Paulo que «al Gobierno le llegó la hora de quitar el pie del acelerador de los gastos y el crédito público». A continuación, los aspectos más importantes de la entrevista:
La prioridad del próximo Gobierno será la contención del crecimiento del gasto público permanente, que es algo urgente. Es necesario calcular mejor el trípode macroeconómico, de superávit primario, metas de inflación y cambio flotante, dejando que la tasa de interés real caiga al 3% o menos, al igual que el resto de los países desarrollados.
Con la recesión ya superada, es necesario sacar el pie del acelerador del gasto público y lidiar con las cuestiones de largo plazo. En el corto plazo siempre es malo, porque el gasto es siempre plano y alguien siempre sale perdiendo. Pero en un plazo un poquito más largo, los beneficios son enormes.
En el comienzo de un Gobierno, es más fácil. Los gobiernos tienden a tomar esas decisiones más al inicio que al fin, porque así pueden recoger los frutos.
Otro punto importante también es concentrarse en la infraestructura y en el aumento de la tasa de inversión, que requiere de un apalancamiento de los recursos del sector privado.
El modelo de 30 billones de reales para el BNDES, otros 40 billones allí, y otros 100 billones por acá, tiene un límite. Este comienza a entrar en conflicto con el espacio para bajar la tasa de interés. El Estado no puede hacerlo todo, se necesita al sector privado.
Brasil tiene un modelo que produce un interés muy alto, lo que genera una presión exagerada en el tipo de cambio. Impuestos y controles pueden ayudar un poco, pero en el corto plazo no se pueden esperar grandes resultados en el mediano plazo. Es fundamental que el déficit en cuenta corriente sirva para financiar la inversión, y que el consumo y el gasto público sean financiados con capital de más largo plazo.
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