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“Mahagonny” abre el ciclo Opera de Cámara del Colón
Lombardero, responsable del ciclo al aire libre Opera de Cámara y régisseur de “Mahagonny Songspiel” en un ensayo.
Periodista: Puede sonar contradictorio lo de "ópera de cámara al aire libre"...
Marcelo Lombardero: Sí, y este espectáculo en algún punto se desnaturaliza, pero también es cierto que es un buen lugar para hacerla. Con la Ópera de Cámara histórica tuvimos experiencias parecidas, como la de llevar "L'occasione fa il ladro" al Anfiteatro de Mataderos. Lo difícil es lograr la intimidad que la obra tiene y la cercanía con el público, y que las cosas que dicen Brecht y Weil, tan pertinentes para esta época, casi en la cara de la gente. La Ópera de Cámara siempre ha tenido debuts difíciles en estos últimos años: recuerdo cuando volvió, en 2002, nos tocó reemplazar una producción de "Don Carlo" de Hugo de Ana en la temporada lírica con "L'occasione" con un elenco de cantantes locales. Pensamos que el público no iba a soportar este cambio pero nos fue muy bien. También nos pasó con "Der Kaiser von Atlantis", que estrenamos sin prensa un sábado a las tres de la tarde y 300 personas en el público: ése fue el día más triste de mi vida artística. Al otro día las entradas estaban agotadas, hubo que agregar funciones y tuvo esa vida que tuvo. De esos desafíos la Ópera de Cámara siempre ha salido victoriosa, y esperemos que ahora también.
P.: ¿Qué detalles puede brindar sobre el resto de la temporada?
M.L.: Este año, con tan poco tiempo para organizarnos, tuvimos que hacer una especie de temporada de emergencia, pero creo que tiene condimentos. La idea de la Ópera de Cámara es que sea del Colón pero que no actúe en el Colón, sino que sea una especie de compañía itinerante que le sirva al Teatro para presentar estos espectáculos en otras salas de la ciudad, el país y el exterior. Vamos a hacer a mitad de año un programa doble dedicado a Cervantes y a Shakespeare por sus aniversarios, con dos estrenos locales: "Das Wundertheater", la primera ópera de Hans-Werner Henze, que además creo que va a ser la primera vez que se verá una ópera suya en la Argentina, salvo "El cimarrón", que es como un recital escénico. Eso va a estar complementado con un ciclo de canciones de la compositora Kaija Saariaho, una especie de cantata escénica para soprano y barítono sobre "La tempestad" de Shakespeare. Después tenemos, en coproducción con la Compañía de las Luces que dirige Marcelo Birman, vamos a hacer una versión de "El enfermo imaginario" de Lully-Charpentier, en el Parque Centenario, y hemos encargado una ópera que esperamos poder estrenar este año. Es un proyecto que tenía desde hace tiempo con Diego Golombek sobre la juventud de Darwin en la Patagonia y su relación con Fitz-Roy, con música de Marcos Franciosi. Este año la mayoría de los espectáculos los voy a dirigir yo, y el año que viene quiero abrir el espinel porque es necesario dar bocas de formación y producción para jóvenes directores de escena
P.: ¿Qué vigencia tiene en este momento "Mahagonny"?
M.L.: Es interesante estar haciendo Brecht-Weil, siempre vuelvo a ellos y cuando no tengo respuestas a lo que me pasa y a lo que encuentro en el entorno siempre me dan una salida. Esta puesta originalmente fue la primera que hice, en el 94 en la Scala de San Telmo, con un grupo de amigos, porque tenía la necesidad de decir algo en un momento muy particular, los 90, donde todo aquello en lo que yo había creído hasta ese momento se había derrumbado cinco años antes, y veía que el mundo iba hacia un lugar raro. Éstos son momentos también muy particulares en el mundo, en el país, y ésta es una obrita que Brecht y Weil hicieron para hablar de los males del sistema, del peligro del individualismo, y para mostrar en la década del 30 que el capitalismo es un sistema imperfecto que es injusto y saca lo peor del hombre. En la ópera "Mahagonny" se dice "Podemos tener huracanes, podemos tener tifones, pero nada es tan destructivo como el hombre". Yo descreo de eso: pienso que ellos hablan de la naturaleza depredadora del hombre, y de que el sistema en el que vivimos alimenta esa parte. Existe otro hombre: el que escribe eso, por ejemplo.
Entrevista de Margarita Pollini


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