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Maná, como siempre, conformó a fans del pop y a los rockeros
Maná volvió a mostrarse como un cuarteto pop muy potente que navega con comodidad por varios géneros y puede dejar conformes simultáneamente a públicos distintos.
El de la banda mexicana Maná es uno de esos casos frente a los que muchos no terminan de saber dónde ponerse. Nació como un grupo de rock que se fue haciendo pop en el camino. Se preocuparon siempre por cantar y tocar bien los temas pero nunca renunciaron -seguramente, al contrario- a las apariencias y a la seducción extrasonora. Y hoy se mueven cómodamente en el terreno de la música de mejor venta sin que nadie del palo "serio" se atreva a cuestionarlos; porque además tendría muy poco con qué hacerlo.
Volvieron a la Argentina después de cinco años para hacer una pequeña gira que incluye Corrientes, Mendoza, Rosario, Córdoba, Tucumán y, por supuesto, Buenos Aires. Fueron 28.000 personas en la noche del debut en la cancha de Vélez para un repertorio que, como corresponde, incluyó algunas piezas del muy vendedor disco a presentar, "Cama incendiada", pero también unos cuantos hits anteriores, completos o a modo de popurrí, como para ampliar la lista.
Arrancaron con "La prisión", del último álbum, y rápidamente pasaron a uno de sus temas más festejados, "Corazón espinado", aquel que compartieran con Carlos Santana en la grabación y cuyo solo guitarrístico cayó en este caso en manos de Sergio Vallín. El líder y cantante Fher Olvera cantó, tocó la guitarra, jugó con su sensualidad en "Adicto a tu amor" y fue la voz -dedicándole alguna canción o algún párrafo a la luna que brillaba en el cielo- contra la depredación de la naturaleza por los seres humanos o a la belleza de mujeres y hombres argentinos (demagogias al margen). Como ya había sucedido en la entrega de los Grammy, el cantante también hizo una fuerte diatriba contra Donald Trump, al que directamente llamó "un hijo de puta que quiere poner un muro" y lo desafió diciendo que "entre más grande es el muro, más grande es la escalera". Recrearon un dúo virtual -lo que en el disco fue real- con Shakira para "Mi verdad". Invitaron a Vicky, una chica elegida en un concurso, para sumarse con su voz en "Bendita tu luz". Hubo algún tema instrumental y tuvieron su momento más acústico o más rockero, para placer y exposición de virtudes del trío de base. No faltaron sus versiones de temas clásicos, como "El rey" y "Se me olvidó otra vez". Sonaron, por supuesto, algunas de las canciones más conocidas: "El reloj cu-cu", "Vivir sin aire", "Mariposa traicionera" u "Oye mi amor".
Así es Maná. Un cuarteto pop muy potente que navega con comodidad entre diferentes aguas sin ahogarse en ninguna, que puede dejar conformes simultáneamente a públicos distintos, que jamás rompe con las estructuras más convencionales pero que, al mismo tiempo, nunca desentona.


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