28 de febrero 2011 - 00:00

María E. Walsh como partida y llegada

Marikena Monti articula, sobre las canciones de María Elena Walsh y sus referentes, un sensible recital solista.
Marikena Monti articula, sobre las canciones de María Elena Walsh y sus referentes, un sensible recital solista.
«Canciones a media voz». Marikena Monti (voz). Con Oscar Laiguera (piano). (La biblioteca café; todos los sábados).

María Elena Walsh es el punto de partida, y también el de llegada. Marikena Monti viene de compartir durante unos meses un espectáculo con dos viejas amigas y colegas, Susana Rinaldi y Amelita Baltar. Y ahora vuelve a la sencillez del «unitario», apenas con un pianista acompañante, y con un repertorio que tiene a la recientemente fallecida autora argentina como eje.

Porque Walsh está no solamente en la lista de temas y con varios títulos: «Carta a Amadeus», «El señor Juan Sebastián», «Manuelita la tortuga», «El viejo varieté», «Balada de Cómodus Viscach», «Barco quieto», «En el país de nomeacuerdo», «Serenata para la tierra

de uno»
, muchos de ellos realmente geniales. María Elena está también en las varias canciones de otras autoras/compositoras mujeres que Monti eligió para armar esta propuesta «a media voz» en los sábados de La biblioteca café. Así, Chabuca Granda, Alfonsina Storni, Violeta Parra, Eladia Blázquez o la inconmensurable Edith Piaf -aún con su voz, en un dúo con Marikena para «Non, je ne regrette rien»- pasan por la voz de Monti y por el piano sólido, profesional y eficiente de Oscar Laiguera.

Marikena
es una cantante ecléctica que aquí está volviendo a dar muestras de eso. Asociada durante mucho tiempo al repertorio «contestatario» del café concert y a la «chanson française», le sientan de igual modo el folklore latinoamericano, la balada urbana porteña, las piezas de su querida María Elena Walsh y hasta el tango, aunque en este caso no haya querido abordarlo.

Su mayor virtud está en la garganta -que luce en excelente forma y con una afinación meticulosa que sorprende- y en el manejo sensible de su expresividad. Entonces, esta mujer que lleva años pisando escenarios convence al público -y la buena concurrencia a este ciclo así parece confirmarlo- porque deja la sensación de que ella también se cree lo que canta.

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