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Más esgrima entre Cristina y Moyano
El intercambio dejó en evidencia un nuevo capítulo de la relación entre el Ejecutivo y Moyano, signada por el frío glacial. En la central obrera explicaron que a cada alusión de Cristina la CGT saldrá a responderle de manera institucional, parada sobre sus reclamos históricos, pero que no forzarán un enfrentamiento abierto, como creen que busca la jefa del Estado.
Como publicó este diario, la central obrera encaró en los últimos días un proceso sigiloso de reunificación, que contemplará desde el regreso del jefe de los peones rurales, Gerónimo Venegas, hasta acercamientos a los «gordos» de los grandes gremios de servicios y hasta el peor enemigo de Moyano, el gastronómico Luis Barrionuevo. Para avanzar en esa línea, se eligió una demanda común a todos los sindicatos referenciados en la CGT: los fondos de las obras sociales.
Moyano prevé esperar hasta la reasunción de Cristina el próximo 10 de diciembre, con la consecuente renovación del Gabinete, para insistir en la necesidad de más recursos para las organizaciones de salud de los gremios. La nómina de reclamos en el área incluye la distribución de la Administración de Programas Especiales (APE), que se encarga de reembolsarles a las obras sociales el valor de las prestaciones médicas más complejas, y el Fondo Solidario de Redistribución (FSR), que se compone de una porción de los aportes de las propias organizaciones y que en la actualidad supera los 11.000 millones de pesos.
En la CGT dijeron que el nuevo mensaje de Cristina ratificó, supuestamente, una intención del Gobierno de torear a los sindicalistas. Así como el martes la mandataria le contestó a Moyano sobre un reclamo que el dirigente no había explicitado ese día, ayer aprovechó el encuentro con un obrero de una impresora de Barracas llamado Hugo, que la había saludado, para lanzar: «En nombre de todos los Hugos del país les digo que a esta Presidenta no sólo la van a ver en los despachos, sino en cada fábrica apoyando a cada trabajador y cada empresa que luche por seguir produciendo y generando trabajo en el país».
Más temprano, Moyano había confirmado que la CGT insistirá con el proyecto de utilidades empresarias, al afirmar que «todavía no hay justicia social» en la Argentina. Aunque aclaró que la central obrera no será un obstáculo para el Gobierno dijo que el reclamo por ese proyecto de ley sigue intacto.
La palabra «intacto» también fue utilizada por el ministro de Planificación, Julio De Vido, para graficar el estado del vínculo entre el Ejecutivo y el sindicalista. El funcionario, principal interlocutor entre Moyano y el Gobierno, admitió que el dirigente puede no estar de acuerdo con la posición de Cristina pero aclaró que eso no significa un conflicto.


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