La sorpresiva decisión del Gobierno de Angela Merkel de restaurar el domingo los controles fronterizos tuvo un rápido efecto dominó, obligando a los países vecinos a cerrar sus propias fronteras.
"Si Alemania lleva a cabo controles fronterizos, Austria debe poner en marcha controles fronterizos más contundentes", dijo el vicecanciller Reinhold Mitterlehner en una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Relaciones Exteriores, Werner Faymann. "Ahora estamos haciendo eso", agregó.
Las autoridades austríacas desplegaron ayer al ejército para vigilar la frontera con Hungría después de que miles de refugiados la cruzaran a pie durante la madrugada de ayer, llenando espacios de alojamiento temporales cercanos.
Miles de personas atravesaban los Balcanes con prisa para alcanzar Hungría antes de que entren en vigencia nuevas reglas de ingreso hoy, entre las que se destaca una pena de hasta tres años de cárcel por el cruce ilegal que hasta ayer era considerado una infracción mínima. La condena podrá extenderse hasta cinco años en caso de que se hubieran producido daños materiales durante el traspaso, como el corte de la valla fronteriza.
Al mediodía de ayer, la Policía húngara había registrado el ingreso de 7.437 refugiados desde Serbia, una cifra que superó el récord del día anterior de 5.809 personas.
Ya por la tarde una fila de efectivos bloqueó el principal punto de ingreso informal, apoyados por la Policía montada, soldados y un helicóptero, aunque se mantuvo abierto el paso en un cruce oficial.
"Nos enteramos de que los húngaros cerrarán la frontera el 15 de septiembre, así que nos tuvimos que apurar para venir desde Grecia", dijo Amer Abudalabi, un estudiante de Ingeniería de 24 años y originario de Damasco, poco antes de cruzar desde Serbia. El país ahora sólo tramitará peticiones de asilo de ciudadanos sirios con documentación.
En medio de la suspensión de facto del acuerdo de Schengen, Eslovaquia anunció que impondrá controles en sus fronteras. Holanda dijo que realizará controles mientras que Suecia y Polonia informaron que estaban monitoreando la situación.
Las medidas son la mayor amenaza al sistema que desde 1995 eliminó los controles fronterizos en toda Europa y se sitúa, junto a la moneda única, como uno de los mayores logros de integración en el continente.
Los 26 países europeos del área Schengen cuentan con visados comunes y las fronteras entre ellos no están vigiladas, pero las normas aún prohíben a inmigrantes indocumentados viajar dentro de la zona.
Esto provocó caos mientras cientos de miles de personas continuaban llegando a las fronteras del sur y el este del bloque en su camino a países más ricos del norte y oeste en busca de asilo.
En suelo austríaco se aglomeraron ayer miles de refugiados que ya no podían seguir hacia Alemania con la rapidez de los últimos días.
En el paso fronterizo de Nickelsdorf, el principal cruce entre Austria y Hungría, arribaron hasta la tarde de ayer casi 9.000 personas que esperaban subirse a micros o trenes que los acerquen hacia su deseado destino en Alemania.
La mayoría de ellos desconocía que tras diez días de política de "puertas abiertas" todo está por cambiar en Europa.
El Gobierno alemán espera este año la llegada de hasta un millón de refugiados, estimó ayer el vicecanciller, Sigmar Gabriel. "Mucho apunta a que este año no recibiremos a unos 800.000 refugiados como pronosticó el Ministerio del Interior, sino a un millón", señaló el número dos de Merkel y presidente del Partido Socialdemócrata.
| Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA |


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