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Mascagni por dos en la inauguración de Juventus
Anna D’Anna: «Me asombra que estas dos óperas no se hayan hecho juntas antes. No creo que ‘Cavalleria’ y ‘Pagliacci’ vayan bien como programa».
«Cavalleria rusticana», nacida a partir del cuento de Giovanni Verga y vencedora de un certamen para óperas breves, tendrá como intérpretes a Darío Sayegh y Uruguay Boghossian (Turiddu), Sabrina Cirera y Cintia Velázquez (Santuzza), Cristian Maldonado y Juan Salvador Trupia y Rodríguez (Alfio), Mariana Artaza y Sabrina Contestabile (Lola) y Verónica Canaves (Mamma Lucia).
«Lamico Fritz», pieza de trasfondo burgués ambientada en Alsacia, contará con un reparto encabezado por Sebastián Russo y Mariano Spagnolo (Fritz), Sonia Stelman y Patricia Villanova (Suzel), Santiago Tiscornia y Cristian Maldonado (David) y Griselda Adano y Verónica Canaves (Beppe). La dirección musical será de Antonio Russo y la escénica de Ana DAnna. Dialogamos con ella y su hija María Jaunarena, directora ejecutiva de la institución.
Periodista: Tradicionalmente «Cavalleria» se brinda en dupla con «Pagliacci» de Leoncavallo, pero ustedes harán tándem con «Lamico Fritz». ¿Cuál es la razón de esta elección?
Ana DAnna: A mí lo que me asombra es que no se hayan hecho juntas antes, dado que las dos son del mismo autor y fueron estrenadas en el lapso de poco más de un año. No creo que «Cavalleria» y «Pagliacci» vayan bien juntas, porque las dos son tan tremendas que para el espectador es terrible. Desde que conocí «Lamico...» me pareció que era ideal darla con «Cavalleria», era entrar en otra zona, otra época, otros sentimientos, otras formas. Es interesante ver cómo un autor en poco tiempo puede hacer lo tan hondo, tan trágico y terrible y algo tan fresco, tan de amor a la gente de campo y la naturaleza, y tan sutil.
P.: ¿Se articulan de alguna manera ambas piezas en este espectáculo?
A. DA.: Hemos hecho casi como si fueran una sola, con una compañía de músicos, actores y titiriteros, en homenaje a los «pupi» de
Sicilia, que llega a dar «Lamico Fritz» a la misma plaza donde después transcurrirá «Cavalleria». De esa manera las aunamos, pero la unidad misma la da el autor. Además ambas se prestan para Juventus porque hay papeles ideales para gente que por primera vez se enfrenta a ese desafío. Hay cosas que uno no las piensa, que caen por sí solas, y éste fue el caso.
P.: Se dice que «Cavalleria» inaugura el verismo operístico, pero también se habla de que no existe tal cosa dado que un género cantado no puede imitar la vida real. ¿Qué piensa de esa afirmación?
A. DA.: El verismo se puede dar en la literatura, en el cine. La ópera está dentro del teatro, de la zona de la poesía. En «Cavalleria» el verismo se mezcla con el romanticismo, la sangre, en el teatro el verismo puro tal vez no se da, o al menos yo no lo haría, pero copiar la naturaleza tal cual es, es imposible. Es mejor sugerir que detrás de aquel practicable hay un bosque que mostrarlo, porque eso dispara la imaginación de la gente, que es mucho más grande que lo que uno puede hacer.
P.: ¿De qué manera ven la evolución de la compañía desde aquella primera puesta, el «Don Giovanni» de 1999?
María Jaunarena: Desde el punto de vista interno sentimos la evolución porque podemos hacer las cosas mínimamente más tranquilos, hay un oficio que los años nos dan. Estoy convencida de que Juventus abrió un espacio que había empezado a abrirse pero no con la contundencia y la continuidad que ofrecíamos en temporadas completas en el circuito «alternativo», dio origen a que otros se animaran a incursionar en la ópera por fuera del Colón, y mientras éste estuvo cerrado cumplió un rol fundamental. Todo este circuito que se potenció con el nacimiento de otras compañías nos benefició al permitirnos crecer, perfeccionarnos y aprender de lo que hacen los demás.
Entrevista de Margarita Pollini


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