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Mercosur: oportunidad de la década para Buenos Aires
Lejos de un planteo retórico, desde donde muchas veces se apela en abstracto a la profundización del vínculo estratégico con Brasil, creemos que ahora existen al menos tres elementos centrales para su revalorización concreta.
El primero es una necesidad, y reside en la importancia de dar saltos cualitativos en la productividad y competitividad de nuestra canasta exportadora (algo que alcanza también a Brasil) para dotarla de mayor valor agregado.
El segundo elemento es una ventana de oportunidad: el aumento estructural en la demanda mundial de alimentos, de la mano de las economías de rápido crecimiento, presiona la oferta, por ende el alza de precios y determina la necesidad de mayores inversiones para aumentar la producción. Aquí vale resaltar la gravitación del Mercosur en el tablero mundial de agroalimentos: produce (en volumen físico) el 30% de las oleaginosas del mundo (más del 60% en soja y derivados), el 28% de maíz, el 10% del trigo y harina y el 30% de las carnes bovinas.
El tercer aspecto es un desafío: el rol central de nuestro sector agrícola en el mundo que se viene debe ser capaz de movilizar recursos y tecnología para impulsar un salto de valor agregado y en los ingresos de nuestra población. Debemos aprovechar el mayor poder de negociación derivado de esta situación para evitar quedar resignados a ser un mero proveedor de materias primas, y avanzar varios eslabones en la cadena de valor agro-industrial mundial. Ello significa atraer inversiones y asimilar tecnología para dedicarnos crecientemente al procesamiento de alimentos con valor agregado y participar de su distribución (comercio, transporte) hacia los centros de consumo.
La plataforma común para aprovechar este contexto se ve además favorecida por las condiciones macroeconómicas. Por primera vez en décadas, tanto la Argentina como Brasil experimentan casi diez años de estabilidad, sin caer en los típicos episodios donde un fogonazo en las economías generaba sobresaltos por el desalineamiento brusco de los precios relativos. Se agrega además la mayor sintonía en el plano político-ideológico de los gobiernos de ambos países.
Estos elementos vienen favoreciendo el aumento del comercio intrarregional, el flujo de inversiones y un avance gradual hacia una mayor integración entre las estructuras productivas de los dos socios mayores. Por supuesto que ello no despeja los riesgos que a veces se materializan en disputas de corto plazo en la relación comercial bilateral, fundamentalmente en sectores sensibles y de alta competencia entre los países (producto de asimetrías en el patrón productivo de cada economía que viene de larga data).
En este tablero de oportunidades y desafíos que describimos, la provincia tiene un rol central. Su gravitación en la estructura económica nacional es determinante, con el 35% del PBI total, el 36% del empleo y un 33% de las exportaciones nacionales.
Pero además es más Mercosur-dependiente que el promedio nacional, ya que se destinan a dicha región el 46% de las exportaciones totales de la provincia, siendo el segundo destino China con un 7%. La Argentina en su conjunto exporta alrededor del 25% al área Mercosur. Dentro de los flujos de comercio hacia dicha región, Buenos Aires posee una mayor intensidad de intercambio industrial (las manufacturas de origen industrial alcanzan al 70% de las ventas totales al Mercosur con mucho peso del sector automotor), mientras que a nivel país el guarismo es el 50%.
Los dos motores principales de la economía provincial, que son la industria y el agro, tienen perspectivas y desafíos interesantes en cuanto a la profundización de la integración con Brasil.
Respecto a la industria, se requiere un trabajo persistente para mejorar la competitividad sistémica y alentar una mayor diversificación de los bienes industriales exportados. Los productos químicos y conexos, autopartes, plásticos, carburantes, maquinaria agrícola, productos metalúrgicos, neumáticos, además de automóviles, están entre los más destacados. En este sentido se debe pensar también que el fortalecimiento del Mercosur subiría el atractivo para el resto de los países de la región. La expansión del mismo mejoraría la competitividad de nuestras industrias ya que a los menores costos de transporte para llegar a los mercados de Sudamérica se sumaría la preferencia arancelaria (eliminación de aranceles). Las características de muchas de estas actividades, además de su proyección exportadora, es su intensidad en empleo que derrama en vastos sectores del conurbano con predominancia de pymes.
En cuanto al sector agropecuario, el desafío central es aprovechar la plataforma Mercosur y su inserción geopolítica en el tablero mundial de la mano de Brasil, para estimular la incorporación de mayor valor agregado. Transformar la materia prima del campo en alimentos, insumos y biocombustible, permite mejorar los ingresos al aumentar el valor de la tonelada exportada, lo que derrama en mejores empleos y diversos impactos indirectos hacia un vasto conjunto de actividades eslabonadas. Su característica de localización territorial con predominancia del interior de Buenos Aires, ayudaría al arraigo y mejora social de la población en ciudades con baja densidad o distritos rurales.
Finalmente los saltos de productividad y competitividad de nuestras cadenas de valor, en un escenario internacional favorable en materia de demanda y precios que nos brindará ingresos extraordinarios gracias a nuestra dotación de recursos naturales, exige estar a la altura de las circunstancias en materia de políticas públicas activas para cooperar con el sector privado.
Por ello el gobernador, Daniel Scioli adoptó, desde el primer día de su administración, la decisión de brindar un apoyo concreto en materia de financiamiento a los emprendedores pymes mediante la acción combinada del Banco Provincia con los ministerios de Producción y Agricultura. El marco apropiado que generaron las políticas sensatas del Ministerio de Economía contribuyeron decisivamente a fortalecer la salud fiscal y financiera de Buenos Aires, condición indispensable para aumentar el crédito y la asistencia a las pymes. El objetivo estratégico de todas las áreas de gestión es aprovechar al máximo las oportunidades que la región y el mundo nos ofrecen para seguir generando empleo e inclusión social.
(*) Portavoz oficial del Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Vicepresidente del Banco de la Provincia de Bs.As.


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