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Mirages, sólo con buen tiempo
La sentencia forma parte de una cadena de informes técnicos que desde 2007 recorrió los despachos del jefe de la fuerza, brigadier general Normando Costantino; del secretario de Planeamiento del Ministerio de Defensa, Oscar Cuattromo; y que heredó el actual ministro Arturo Puricelli. Un piloto recurre al vuelo por instrumentos cuando pierde la capacidad de orientarse por referencias visuales (observación directa), sea por meteorología adversa (nubes, niebla, etc.), disminución de la luz u otros factores; sin el ADI la tarea es imposible.
La Patagonia es conocida por su inestabilidad climática, y no convenía tentar la mala suerte con aeronaves que tienen esa limitación. Había un antecedente mortal. La tragedia enlutó el 1 de mayo de 2007, cuando se precipitó a tierra el primer teniente Marcos Peretti. El joven piloto no habría podido sobreponerse a la desorientación con un instrumento defectuoso cuando su Mirage en pleno giro penetró un manto de nubes tras pasar rasante sobre la pista de la base aérea de Tandil.
El accidente que costó la vida a Peretti fue el punto de inflexión para que la máxima autoridad de la Fuerza Aérea dispusiera la desprogramación de los Mirage entre 2012 y 2014.
«Esos plazos son efímeros, no somos fatalistas, pero dependerán del próximo accidente», dijeron a este diario especialistas técnicos del escuadrón de Tandil. Sobran fundamentos, las evaluaciones técnicas acerca de la confiabilidad del instrumental de vuelo se hicieron entre 2002 y 2005. Arrojaron un número escalofriante de fallas, el primer año: «187 lecturas erróneas de actitud en vuelos bajo condiciones IMC que se elevaron a 297 en el término de dos años». El diagnóstico es siempre el mismo y común a todos los aviones Mirage: fallas de la central giroscópica que lleva las señales para posicionar el «horizonte artificial» (ADI). Los técnicos del grupo aéreo encontraron que el cableado eléctrico está tan envejecido que provoca microcortes de energía imperceptibles al piloto, pero que afectan gravemente el funcionamiento de los instrumentos de vuelo. Se propuso reemplazar la central giroscópica por equipos más modernos, tarea que pueden llevar adelante empresas locales, pero el proyecto no avanzó. Tampoco progresó un acuerdo que hizo Costantino en 2008 con su par de Brasil, Juniti Saito, para intercambiar repuestos provenientes de los Mirage 2000 de la fuerza aérea brasileña.
Los recursos del Programa de Acción Progresiva (PAP) que heredó Puricelli de su antecesora Nilda Garré, para recuperar el parque aéreo son insuficientes para adquirir cazas nuevos -es casi un sueño de opio-, pero sí habría lugar para comprar aparatos usados siempre que el ministro logre convencer a Cristina de Kirchner en un año electoral.
Entre 1972 y 1983, la Fuerza Aérea Argentina recibió un total de 92 aeronaves Mirage provenientes de Francia, Israel y Perú, los primeros de origen francés eran aparatos nuevos, el resto era material usado; a la fecha quedan unos 30 en dotación, pero sólo de 3 a 5 en condiciones de vuelo limitado.


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