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Mondino: "Los controles generarán subfacturación"
Diana Mondino
Periodista: ¿Cómo evalúa las últimas medidas de retiro de subsidios a empresas de servicios públicos?
Diana Mondino: Lo relevante es a qué van destinados los subsidios del Estado. En el caso de los transportes, los subsidios están concentrados en el área metropolitana de Buenos Aires y en Aerolíneas Argentinas. Ése es el subsidio: el que hace el interior a Buenos Aires. Otro aspecto negativo es que están dedicados a gastos corrientes en vez de a la inversión. Así, se paga una tarifa baja por un servicio malo. Pero considerar sólo el precio que paga cada individuo en vez del que paga toda la sociedad es miope. Si se hace una evaluación amplia, se evidencia que hoy el transporte público es caro.
P.: ¿Es posible hacer un cambio sin que se sienta en el bolsillo de la población?
D.M.: Las empresas no deciden la tarifa, porque se trata de un servicio público. Las compañías tienen la complicación adicional de que tampoco pueden trabajar en medidas de eficiencia con el personal, porque tanto la cantidad de gente como los salarios están dictaminados por el Gobierno. En muchos casos, las compañías no reciben los fondos que permitan compensar la diferencia entre el costo real que tienen y la baja tarifa que cobran. En casos que conozco, están obligadas a endeudarse con altas tasas en el mercado financiero a la espera de que llegue el subsidio. No es cierto que los subsidios enriquecieron a empresarios.
P.: ¿Cómo ve el caso de Aerolíneas Argentinas?
D.M.: El costo total para la sociedad es enorme. Aunque el servicio fuera el mejor, es difícil justificar que un país que necesita infraestructura básica esté gastando recursos en viajes. Es importante mantener múltiples localidades, bien conectadas, pero también lo es saber quién tiene que pagarlo.
P.: ¿Habrá una mejora en la calidad de los servicios?
D.M.: Únicamente si los recursos que se entregaban no pasan a ser ahora sólo ahorro para el Gobierno y se destinan a la inversión e infraestructura. En el tema energético, la cantidad de recursos gigante que se otorgaron fue a importar energía. Con esos fondos se podrían haber construido varias centrales eléctricas. Aun así, la energía es barata sólo para los usuarios residenciales; para la industria, no. Cuando se hizo el marco regulatorio, se indicó que fuera al revés. Hoy la industria paga diez veces más por la energía que los hogares.
P.: ¿Se pueden eliminar subsidios y mantener tarifas bajas?
D.M.: Estamos equivocados en creer que el subsidio hace más baratos los servicios públicos; en realidad, sólo determina quién paga poco. Hoy se puede pagar poco por el servicio que usa un individuo, pero el mayor costo recae sobre quien no tiene posibilidad de usarlo. Además, en la factura de energía, la de peaje, la de combustible, entre otras, el principal componente es impuestos. Si se quiere moderar el impacto en el bolsillo de los usuarios, se puede tocar un poco los impuestos.
P.: ¿Empiezan a equilibrarse las distorsiones?
D.M.: No es tan sencillo. Hay muchos otros temas. El Gobierno decidió que vale más un empleo industrial que uno en infraestructura. Dedica recursos a favorecer a la industria automotriz, pero no construye carreteras para que esos vehículos viajen. En un momento se acabará la posibilidad de crecer en esa industria, mientras que la infraestructura queda para siempre.
P.: ¿La crisis europea afectará a la Argentina?
D.M.: El contexto internacional no se deterioró para la Argentina, al menos no todavía. Lo único que puede hacer la crisis en Europa es proveer una excusa para decir que los problemas domésticos vienen de afuera. Lo más problemático en la Argentina es la inflación y la asignación de recursos, que no se dedican a actividades productivas.
P.: ¿Cómo evalúa los nuevos controles para comprar dólares?
D.M.: Este tipo de medidas nunca es efectivo y es parte de desviar los recursos de la economía. Es una picardía que se dediquen a buscar papelitos de personas que compran dólares, a llamar por teléfono a las empresas para demorar el pago de importaciones. Ésta es una bicicleta a la que se le soltó la cadena.
P.: ¿Cuáles son las consecuencias?
D.M.: Subfacturación, una maniobra que sólo se hace cuando hay mercado negro.
Entrevista de Florencia Lendoiro


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